Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Guerra de peso

El diario gallego “La Voz de Galicia” maneja información interesante respecto a los problemas de salud que tienen que ver con la anorexia y la bulimia: aseguran que se deben tomar medidas radicales para evitar los conflictos que causa en el organismo. Miles de personas mueren por estas circunstancias, y han pedido oficialmente que se bloqueen las páginas web, sitios de Facebook y Twiter que estén conformados por contenido que aliente estas acciones.
Para algunos comunicadores conservadores, lo anterior constituye una falta a la garantía de la libertad de expresión que en el mundo entero se pregona y no se cumple por diversos motivos.
Sucede lo mismo que en nuestro país con la gente que ha condenado a las autoridades que castigaron a dos ciudadanos por difundir rumores en Facebook, considerando que se falta a esta garantía. Nadie tiene el derecho de asustar a los demás de la manera en que se hizo, y en el caso de la anorexia y la bulimia sucede lo mismo, o al menos, a nosotros nos parece que así debe de ser.
No se vale fomentar este tipo de acciones. Quien las lleva a cabo sabe del riesgo que implica, pero la información está disponible para todo público, y no debemos olvidar los que somos padres, e inclusive todos los que pasamos por la pubertad, adolescencia y juventud que hay etapas en que la vanidad nos gobierna y aqueja, y buscamos estar bien en todos sentidos.
Nos sentimos feos o desagradables y tratamos de encontrar formas para estar bien con los demás. Nos importa mucho el “qué dirán” y damos crédito a comentarios mal nacidos de gente que solo busca jorobar, pero que nos llevan a dejar de comer, a comer en exceso, a agredir al organismo para conservar la figura deseada. Nada más malo que lo anterior.
Es por ello que las autoridades gallegas están insistiendo en que se legisle al respecto y se castigue a quienes manejan este tipo de contenidos. El antecedente lo tenemos en las cadenas de hamburguesas de origen norteamericano que se han instalado en España y que, por ley, tienen que publicar al lado de los menús y precios, el contenido calórico de sus productos que son considerados dentro de los alimentos rápidos y chatarra.
Las cosas claras, dirían los hispanos.
Nos ponen el ejemplo y tenemos que seguirlo, porque está en juego la salud de los nuestros.
La Secretaría de Salud ha instrumentado programas de apoyo a la juventud que incluyen entre su paquete de temas el relacionado con anorexia y bulimia, por lo que resulta fundamental tomar conciencia de ello.
No somos nosotros los indicados quizá para dar la información a nuestros hijos, pero hay expertos en psicología y nutrición que pueden coadyuvar en su formación; el caso será tomar la ayuda que la autoridad tiene dispuesta para todos, sin perder de vista que somos muchos los que buscamos apoyo, y en el sector público hay que esperar un poco, no desesperarnos para encontrar la atención necesaria.
Anorexia, bulimia, dos términos que causan pánico; ya una chica neoleonesa -Fernanda- tuvo una crisis grave, perdiendo un sinnúmero de funciones del organismo y teniendo graves conflictos con su salud. No hagamos que nuestros hijos padezcan la indiferencia de actitudes poco gratificantes, disfrazadas de positivas.
Tenemos que entender que son una gran responsabilidad y en ese sentido, hay que aprovechar los apoyos oficiales y no oficiales, personales y comunitarios, porque, finalmente, somos los que daremos cuenta de lo que hicimos de ellos y con ellos.
Cuidemos que no caigan en actitudes anoréxicas: detectemos los síntomas para conjurarlos a tiempo… antes de que sea demasiado tarde…
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!