Hace muy pocos años, y viendo que el problema de la obesidad y sobrepeso venía fuerte, los miembros del Congreso de la Unión cambiaron algunas leyes y en ellas obligaban a realizar actividad física en las escuelas DIARIAMENTE, en un esfuerzo por evitar lo que ya tenemos encima, por falta de supervisión, por falta de interés de maestros y padres de familia, y obviamente, de las autoridades correspondientes, quienes en demagógica declaración dijeron en su tiempo que era para combatir la obesidad.
Todo tan falso como la dirigente de los maestros a nivel nacional de apellido Gordillo: nada funcionó y nada era honesto a pesar de lo que dijeron.
En aquel entonces, uno o dos profesores de educación física se molestaron con nosotros por “atacar” su actividad burocrática y poco entregada a los menores. Hoy, la situación sigue siendo difícil.
Por un lado, la Secretaría de Salud emite la alerta con carácter de urgente para combatir el sobrepeso en todas sus manifestaciones: gastan dinero –mucho- en campañas y recursos, pero de nada ha servido, porque las autoridades educativas siguen rindiendo culto a la señora Gordillo, olvidándose de su misión y vocación magisterial.
Dentro del paquete de Libros de Texto Gratuitos, en el nivel secundaria han entregado hermosas obras educativas; una de ellas tiene por nombre de la materia “Educación Física”, lo que se traduce en que cuando usted o yo íbamos a la escuela y nos “sacaban” –como mascotas casi- a jugar al patio, a ejercitarnos con tablas gimnásticas o a jugar un partido de algo, hoy los muchachos están en el salón, y el retripón profesor de “Educación física” todavía tiene el descaro de exigir, por una parte, que vayan perfectamente uniformados todos de blanco incluyendo tenis, con la estúpida premisa de bajar puntos a quien lleve tenis con cualquier adorno o alegoría de color, como si él financiara los zapatos de nuestros hijos. Es ilegal pedirlo así, pero unos inclusive piden, fíjese hasta donde llegan: que las chicas lleven todas una liga en el pelo color blanco.
Claro, los muchachos tienen que atender los caprichos de esos panzones acomplejados y resulta que en las horas de educación física o deportes, ¡Se la pasan dictando apuntes!, como si lo obeso de los muchachos se quitará con escribir mayúsculas o cursiva.
Es un plan aberrantemente injusto, insano y además frustrante para los adolescentes que quieren salir a correr, a jugar algo, a hacer ejercicio, porque en casa no se les permite por diversas razones.
Ahora los “profesores de educación física” dictan reglas de juegos, cosas que vienen en el libro, pero no son capaces de tomar un poco de sol a favor de los niños y jóvenes que requieren actividad física.
Por eso decimos que nuestra Secretaría de Salud está gastando mucho dinero que los maestros del SNTE y la Gordillo no tienen idea para qué se gasta, porque a ellos solamente les interesa estar bien con su dirigente estatal, sus delegados y punto.
Los niños… ¿los niños? ¡Que se los lleve madre! Al fin que son ajenos, y no tienen obligación de prodigar una buena salud.
Esa es la realidad, y entendemos que el doctor Diódoro Guerra probablemente no ha ido a visitar alguna escuela para vivir en carne propia lo que nuestros hijos, miembros de escuelas oficiales viven a diario, teniendo que soportar a esos regordetes, morenos de sol de playa, poseedores de una tremenda barriga cervecera que se ostentan como profesores de educación física.
Es natural que los resultados sean poco favorables y haya más niños y jóvenes obesos, porque los profesores no han entendido para qué se les paga y l que es la vocación magisterial.
¿entenderán algún día? Lo dudamos, sinceramente, pero los que dirigen, la autoridad, si debe hacer algo en bien de la niñez y juventud tamaulipeca.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!