Recientemente el ex presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) fue orador principal de un evento organizado por un grupo de empresas de investigación de mercado y encuestas.
El ex presidente –por cierto de muy marcado peso político entre los emisarios del pasado y los del presente PRI- en este foro lanzó su mentira calibre “2 metros” tomando como base la nariz de Pincho.
La expresión salinesca se refirió a que en su administración presidencial, “se metió a la cárcel a la mayoría de los malosos” lo que provocó que algunos periodistas nacionales calificaron el desplante de “descomunal falacia”.
La declaración pública de Salinas de Gortari admite su simpatía con la política presidencial de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), pero ¿Por qué?
Si Carlos Salinas dice que durante su gobierno se había “detenido a casi todos los narcos”, desde luego que esta declaración hizo crisis entre algunos mexicanos con muy buena memoria, porque dejó libres a muchos.
De plano no recuerdo a cuántos malosos se detuvieron en su gobierno, pero es muy probable que se haga un resumen de cuántos dejó ir, o tal vez a cuántos no apresó, pese a las evidencias. Pero viene a la mente el caso Posadas y los hermanos Arellano Félix.
El doctor en derecho Jorge Carpizo Mc Gregor, fue el Secretario de Gobernación salinista y él estuvo enterado que los hermanos Arellano Félix, se encontraban en la Nunciatura en la ciudad de México y se negó a detenerlos “para evitar violencia.”
Los rumores mediáticos se inclinaron a que los Arellano fueron a “arreglarse con la Iglesia” ¿lo mismo puede decirse del Gobierno Federal?
También en otro sonado caso, los archivos de Gobernación, Relaciones Exteriores y la PGR, poseen documentos que señalan que en el gobierno de Salinas, los guatemaltecos allá en su tierra, detuvieron a Miguel Ángel Félix Gallardo y a Joaquín “El Chapo” Guzmán, mismos que fueron encarcelados, pero a nadie más del Cártel de Sinaloa.
Si hablamos de acciones, provocadora de reacciones, entonces no podemos omitir el abrupto despido de Martí Batres del Gobierno Chilango encabezado por Marcelo Ebrard aunque algunos lo refieren con dedicatoria para el señor López, el de Tabasco.
José Cárdenas, periodista del Grupo Fórmula, afirma que “Marcelo no corrió a Batres. No, corrió a Andrés Manuel. Si entre López Obrador y Marcelo ya había una guerra, hoy, además, hay un guerrillero en las calles.”
No es uno, son varios los periodistas que entran al baúl de los recuerdos y extraen el episodio de cuando López Obrador salvó la vida política a Marcelo Ebrard, tras ser destituido por Vicente Fox como consecuencia de linchamiento de tres policías en San Juan Ixtayopan, DF y lo envío como Secretario de Desarrollo Social del DF, precisamente cargo del que fue destituido Martí Batres.
Recuerde usted que la Secretaría de Desarrollo Social es la esquina del poder desde donde se puede operar políticamente a la población, ya que cuenta con un tercio del Presupuesto del DF.
Ya que andamos con el peje, hago eco de los comentarios de Don Joaquín López Dóriga cuando apunta “Sería interesante sacar la relación de los hombres de negocios que Andrés Manuel López Obrador excluye de su lista de integrantes de la mafia en el poder, para poder tener claro parte de su financiamiento. ¿Qué tal si empezara por Monterrey? Y eso que no le gusta la equitación.”
Las acciones tienen reacciones y en esta política nuestra debemos esperar para ver las consecuencias de las “simpatías salinistas” a la política del PANISTA Calderón, pero también hay que ver lo que se viene en esto del lío amarillo, porque aunque el señor López declare que es un asunto aparte, claro que la factura Marcelo tendrá que pagar.
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