ANECDOTARIO.
POR JAVIER ROSALES ORTIZ.
Desde una de las esquinas importantes de Tamaulipas él fue rescatado por la prensa y rápido se convirtió en un voraz monstruo que hoy le muerde la mano al organismo que le da de comer.
Su actual fama y su constante presencia en los medios se puede decir que fue obra de la casualidad, en razón de que en Reynosa era poco conocido hasta que en 1996 y ante la falta de una fuente que le entrara bien a los cotorrazos para inyectarle una dosis de imparcialidad a la información, la prensa recurrió a él sin imaginar que a estas alturas se da hasta el lujo de usarla en su oficio y en su beneficio.
Y es que fue en ese año cuando un polémico y bien armado movimiento del magisterio sacudió las entrañas del gobierno de Manuel Cavazos Lerma en Tamaulipas y desde ese entonces él no da paso sin huarache y aprovecha cada ocasión para restregarle a su sindicato las supuestas injusticias, la falta de valores y todo aquello que diste un centímetro de su torcida convicción.
De aspecto maltrecho y amante de un corte de pelo al estilo de Juan Diego, a él no lo ha convencido ninguno de los dirigentes de la sección 30 de maestros, por eso recurre a los plantones frente a Palacio de Gobierno y a los más singulares movimientos de protesta para llamar la atención y, según las malas lenguas, para llevar agua a su molino.
Igual se ha quejado durante varias generaciones de los pésimos sueldos que reciben los maestros de Tamaulipas, que de la venta de plazas y de protegidos y de la existencia de aviadores en el mundillo magisterial.
También, se le ve recorrer los pasillos de las instancias gubernamentales y del SNTE, pero nadie sabe a que se dedica y si hace o no gestiones a favor de los integrantes de un pálido organismo denominado Movimiento Magisterial al que no se le nota ni pies ni cabeza.
Durante el movimiento de 1996 él se consolido como el líder que nunca soñó que sería y desde ese entonces adopto la postura de un gran señor que se pavonea, que se regocija y que regala a su paso una mirada de perdona vidas.
Y llama también la atención que su postura es siempre en contra de la existencia de comisionados, lo que lo viste de falso, de ilógico y de cínico, porque aquí se va a demostrar que él forma parte del mismo regimiento.
Y, cómo no, si con la clave E022100.000657 de director, José Luis Coronado Alvarado está registrado por el IFAI –Instituto Federal de Acceso a la Información- como maestro comisionado en el Sindicato Nacional de Trabajadores al Servicio de la educación sección 30,Colegiado de Desarrollo Educativo.
Si la página del IFAI no miente, José Luis percibe un sueldo de 100 mil 981 pesos, aunque no se especifica si es quincenal o mensual.
Como quiera que sea, más de un millar de maestros, de esos que son verdaderos y que se queman las pestañas para recibir un raquítico sueldo que no llega a los 10 mil pesos mensuales, se retorcerían de coraje frente a la fabulosa cantidad que percibe el sedicente dirigente del Movimiento Magisterial.
Hoy José Luis ocupa su tiempo, como lo ha hecho anteriormente, para boicotear fiestas de cumpleaños y eventos públicos, con lo que se ha ganado un par de cachetadas y algunas sacudidas.
Y se queja de agresiones he insultos, los que bien se ha ganado al levantarse en armas contra un organismo que lo tolera, casi lo mima y lo mantiene firme en la nomina.
En una ocasión se escribió que producto de uno de esos alocados movimientos se le premió con un auto compacto del año, lo cual no desmintió, lo que significa que el que calla, otorga.
Su fama no es efímera porque los medios lo papachan y le regalan tribuna.
Lo que aprovecha en bien propio.
¿Y los cien mil pesotes, apá?.
Esos van directo al banco.
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