Por Carlos Santamaría Ochoa
Espiral inflacionaria
Nadie puede dudar que el combustible es fundamental en la economía de cualquier nación: cuando éste tiene incremento, hay un buen pretexto para subir los precios de bienes y servicios en forma desmedida como sucedía hace muchos años.
Recordamos que la gasolina subía de precio y todo se iba por las nubes: el de las tortillas pensaba que había que subir el precio porque gastaba más en transporte, dado que los transportistas eran los primeros en reflejar este aumento en sus costes; así como ellos, todo mundo pretextaba cualquier cosa y se venía una escalada de precios impresionante, a grado tal que el salario se quedaba diminuto ante lo que teníamos que pagar. En otras palabras, ganábamos menos cada vez.
En esta ocasión, estamos padeciendo lo mismo, con la diferencia que antes los precios subían irremediablemente una o dos veces al año, y actualmente, el gobierno federal ha tenido la idea de subir la gasolina y diesel una vez al mes, lo que está originando, realmente, que ahora sí, ganemos menos en cada quincena, dado que los incrementos están sin medida.
Alguien considera que es una “prestación” del gobierno federal para la iniciativa privada, a manera de no vigilar los precios y permitir que suban, suban… suban… el ejemplo más claro lo tenemos con la industria farmacéutica: vaya usted y compre cualquier medicina a precio prohibitivo el día de hoy; dentro de un mes, la misma medicina le costará 5 o 10 por ciento más y esa realidad la padecemos quienes tenemos enfermedades incurables, crónico degenerativas y otras que acaban con la salud… y el patrimonio de la familia.
El presidente Calderón ya no habla de los aumentos a combustibles porque sabe que a nadie le gusta: este domingo, la gasolina Magna sube 8 centavos para ubicarse a 9.48 pesos por litro, y la Premiun sube a 10.46 pesos, contra el diesel, a 9.48 pesos. En ese sentido, gastamos un mundo de dinero en combustible. Pero hay quien todavía tiene que pasar más problemas: los transportistas.
En ese sentido, Pedro García Silva, presidente de la Asociación de Transportistas de Victoria dice que no están dispuestos a seguir así y solicita subsidio inclusive en refacciones, argumentando que los incrementos los están acabando.
Y no solamente a ellos.
Cheque usted con los de la tienda, los de la bodega, los del hospital, y así en todos los ámbitos. No entendemos la política económica del país, probablemente por el gran desconocimiento de estos términos, pero lo que sí entendemos es que el dinero alcanza menos, y para ello, no hay discurso político que pueda convencer. Cuando sacas un peso para comprar un caramelo y te dicen: “ya no alcanza”, es cuando sabes que tu dinero vale menos, y eso, en términos llanos, se llama carestía, inflación… Crisis, pues.
Molesta sobremanera que nos quieran engañar como lo hizo el señor Cordero, aquel que nos asegura que con 6 mil pesos vive uno “a tope” y ahora se ha retirado, dejado el barco hundiéndose, pensando que puede ser presidente de la República.
Entendemos que las elecciones se ganan con votos, y éstos provienen de la ciudadanía. Estamos agraviados en dos aspectos fundamentales: seguridad y recorte de nuestro poder adquisitivo, lo que, seguramente, pasará una enorme, pesada y costosa factura a quienes nos gobiernan, porque no estamos ya aptos para aguantar tantas medidas que no nos dejan nada bueno.
Falta un año, y ya nos acordaremos de estas cosas, porque la verdad, con estas acciones no vemos el avance que tanto nos presumen en cada discurso, argumentando que “antes las cosas no se hacían bien”… Y hoy, ¿Tienen sustento o decisión de beneficio popular?
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!