Ahora resulta que nadie tuvo la culpa de los delitos cometidos por miembros del Partido Acción Nacional con la toma de sus instalaciones; resulta que la regidora Helga Ruth Vázquez Ruiz es inocente de todo lo que se perdió, lo que se dañó y de la asociación delictuosa que contempla el Código de la materia.
Estamos muy acostumbrados en nuestro país a dejar que pasen las cosas y no hacer justicia, pero no se les ocurra encontrar a un ciudadano que se embolsa un periódico o un caramelo porque entonces sí, la justicia es implacable.
La hija de la lideresa priísta Ney Ruiz seguramente considera que el pasado de su madre le salvará de la cárcel cuando ha cometido actos reñidos con la legalidad. Culpó al gobierno de Tamaulipas de sus arranques delincuenciales, y ahora culpa al Congreso del Estado. ¡Vaya que no tiene sensatez!
Asegura que la dirigente de los panistas en el Congreso, Beatriz Collado es la culpable y se atreve a involucrar a la profesora Guadalupe Flores de Suárez. No es válido que trate de buscar a quien culpar por haber decidido cometer delitos; ahora que está a punto de pagar, tiene el temor de ser encerrada y que la justicia caiga por su propio peso.
De la diputada Flores de Suárez hemos destacado su forma de llevar las acciones en el seno del legislativo tamaulipeco: ha logrado consensar entre las fracciones de todos los partidos una forma de trabajo que evita los escándalos: hay trabajo y eso se debe a una adecuada dirección, y quien no quiera verlo, habrá de estar ciego o de plano, tiene ganas de engordar el caldo de la sediciente regidora, que no podemos decir que es lideresa, porque sus actos dejan una duda en el ambiente: un líder no es quien infringe la ley y pide para sí distinto rasero que para con los demás.
Sus actos fuera de la ley, como los de todos, deben castigarse, así de claro, y en ese sentido, ninguna culpa tiene la diputada Guadalupe Flores porque ella no le incitó a violar la ley, y tampoco es la encargada del poder judicial. Las demandas están ahí y se deben seguir.
Vivimos en un estado de derecho, y en ese sentido, los representantes de los tres poderes en Tamaulipas han puesto la muestra: se cumple con la ley a como dé lugar, y quien no lo haga, deberá pagar. Esa es la premisa del gobernador Egidio Torre Cantú, del presidente del Tribunal de Justicia Alejandro Etienne y de la presidenta de la Gran Comisión del Congreso Guadalupe Flores de Suárez.
El que Helga Ruth quiera escudarse en su militancia –dudosa- partidista, o en sus encantos por ser hija de una ejemplar lideresa no tiene nada que ver con los actos reñidos con la ley que cometió ni con la amenaza absurda de lanzarse al vacío, que obviamente, no cumpliría nunca, porque para eso hay que tener carácter, decisión y valor, lo que consideramos no existe en la persona hoy demandada.
Sabemos que se trata de cumplir la ley hasta donde se puede, y eso hay que remarcarlo, aplaudirlo y exigirlo, porque todos somos iguales ante un código o legislación existente. No debe haber excepciones, así de claro.
Y el hecho de involucrar a la diputada Guadalupe Flores de Suárez es ridículo, risible e ilógico. Ahora resulta que quienes dirigen los destinos de la entidad están ocupados de los asuntos pandilleriles de unos cuantos. Nada hay más falto que lo anterior.
Las autoridades competentes estarán pendientes de aplicar la ley como debe de ser, y en el caso de la diputada Guadalupe Flores, suponemos que está más ocupada en el manejo político del Congreso que en recomendar a alguien que vaya contra una militante menor de un partido opositor al suyo. Lupita Flores ha demostrado calidad como legisladora, como política y como mujer. Lo que le quieran endilgar es asunto de gente sin escrúpulos, y ella no se presta a esas jugarretas. Lo sabemos muy bien.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!