Victoria y Anexas/Ambrocio López Gutiérrez *REALISMO MÁGICO.

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Aprovechando el auge mediático que ha tomado el interés oficial por la lectura, me permito compartir algunos fragmentos de textos magníficos producidos por algunos de los representantes de la corriente literaria del realismo mágico como Carlos Fuentes, Juan Rulfo y Mario Benedetti que son parafraseados por Miguel Bueno Ramos, Rosa Elia Leal Garza y Carmen Zúñiga Céspedes, estudiantes de la licenciatura en Lingüística Aplicada que se imparte en la UAM de Ciencias, Educación y Humanidades de la UAT.
Esa misma noche Felipe empieza la lectura de los manuscritos que iba hacer y se sorprende al descubrir que ni el idioma francés ni las aventuras del marido son tan impresionantes como la vieja le había dicho. El joven se despierta a causa de la intensa luz que entra por el techo de vidrio sin. Mientras se viste escucha unos gemidos. Se asoma subiéndose al librero por el techo de vidrio y descubre a siete gatos amarrados entre sí con cadenas. Los gatos están maullando porque se estaban quemándose vivos y desprendían un olor muy feo.
Se escucha la campanilla y Felipe baja por el desayuno. Se encuentra con Consuelo y esta le pide que pase a verla por la noche. El joven pasa toda la mañana revisando las memorias del marido y piensa que con el dinero de su sueldo trabajará en su propio libro sobre la conquista en América. Llega la hora de la comida y ahora Consuelo está en la cabecera de la mesa. La vieja empezó la plática y Aura no pronuncia ni una palabra. Felipe queda perturbado por la sumisión de la sobrina e imagina historias al respecto. El joven descubre que el verdadero motivo de su presencia en la casa es la liberación de la sobrina. Felipe está decidido a llevársela.
Felipe se despierta sudando de un sueño; la imagen es una mano con la campanilla y un rostro de ojos vacíos y siente que lo acarician y lo besan. Un cuerpo suave y ligero comienza a besarlo. Por la mañana Aura le avisa que su tía quiere verlo. Consuelo le indica a Felipe que tome un folio. La vieja se queja de que quieren correrlas de la casa. Leyendo Felipe descubre que la vieja tiene ciento nueve años. Consuelo conoció al coronel cuando ella tenía quince años. Los manuscritos describen el amor y la pasión del hombre por la vieja y sobre todo su obsesión por sus bellos ojos verdes…
EL PADRE RENTERÍA se culpaba de no dar el perdón a quienes morían, siendo que ese era su trabajo y era para lo que las personas lo buscaban, además de que ofreciera una misa en memoria de esos muertos. María Dyada fue a pedirle que salvara a su hermana Eduviges, pero al final esta se suicidó, actuando contra la voluntad de Dios. Cuando deciden hacerle una misa, su hermana María responde que no tiene dinero y el padre decide no cobrarle.
Después el padre se cuestiona qué le costaba perdonar, si era muy fácil decir unas cuantas palabras para salvar su alma. Después dejan de platicar Doña Eduviges y el muchacho, porque se apagó la vela que los alumbraba, y como ella caminó y nunca regresó con otra vela, el muchacho se fue a su cuarto. Ya en el cuarto unos gritos no lo dejaban dormir, primero escucho que decían ¡Ay vida, no me mereces!, y después ¡déjenme aunque sea el derecho de pataleo que tienen los ahorcados!, él se preguntaba porqué los escuchaba.
En eso llega una persona y abre la puerta del cuarto, el muchacho se preguntó si era Doña Eduviges, pero era Damiana, una mujer que lo invita a dormir a su casa, para que pueda descansar, el acepta porque en ese cuarto los gritos no lo han dejado dormir, la mujer le dice que son porque en ese cuarto ahorcaron a Toribio Aldrete y agrega que ella no sabe cómo el muchacho pudo tener acceso a esa habitación si no hay llave y él dice que fue Doña Eduviges quien le abrió esa puerta a lo que la mujer contesta que Eduviges debe andar penando.
SÁBADO DE GLORIA es un cuento escrito por el autor uruguayo Mario Benedetti. Este, relata una tarde en la vida de un hombre y su esposa llamada Gloria, el sábado en el que ella enferma para morir al día siguiente. El relato da comienzo cuando el esposo despierta escuchando el sonido de la lluvia, pensando que tendrá que acudir a la oficina temprano. Después pasa a pensar que es Domingo, el día de la semana en que finalmente puede sentirse libre, sin la obligación de realizar un sinfín de asuntos fastidiosos y cansados que lleva a cabo a diario, los cuales apenas le dejan tiempo para pasar con su esposa, quien también está ocupada la mayor parte del tiempo al trabajar en una tienda.
Cuando se da cuenta que es sábado, aun sigue pensando en cómo la rutina afecta sus vidas, en los únicos momentos, dos veces por semana, en que tiene la oportunidad de acudir al cine con su esposa. Y en cómo es precisamente una de esas salidas la que ocasiono que se fueran a dormir sin dirigirse la palabra. Ella, celosa de la actriz de la película a la que él le dedico unos cuantos cumplidos y el, celoso del simpático compañero de trabajo de Gloria, después de que esta le contara sobre él en venganza. Despierta decidido y esperanzado a que puedan hacer las paces, pero cuando escucha a su mujer quejarse a su lado y le examina el rostro, el hombre se percata de que ella no se encuentra bien.
Después de ir a llamar a la doctora y volver al lado de su esposa para cuidarla hasta que la otra mujer aparece para examinarla, les dan la noticia de que Gloria tiene peritonitis y tiene que ser operada lo más pronto posible. De inmediato se dirigen al hospital en compañía de la madre de Gloria; esta ultima aun bromeando mientras viajan en taxi. Sin embargo, al llegar al hospital el doctor les comunica que no es peritonitis y que solo podrán dar un diagnostico si Gloria logra pasar de ese día. Es así como al hombre le permiten entrar a quedarse con ella, y se pasa la noche observándola preocupado, caminando e imaginando un futuro con ella, rezando para que puedan volver a casa juntos.
A media noche se da cuenta que su esposa ha logrado pasar del día anterior y se queda dormido en una silla a su lado. Por la mañana alguien lo despierta y se percata de que Gloria ya no está en el cuarto. Inmediatamente, el doctor entra y le pregunta si la enfermera ya le ha comunicado la noticia. El hombre responde que si, enojado y desesperado por la pérdida de su esposa, culpándose por quedarse dormido y dejar de observarla, creyendo que eso la hubiese mantenido viva.
Estos breves párrafos son una evidencia de que la lectura, aparte de contribuir a la cultura general y al equilibrio emocional, nos permite conocer a múltiples personajes creados por escritores geniales y nos permite viajar a lugares fascinantes sin salir de casa; recuerde que leer es un placer.
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