RELATO 1.-Por lo que manejo la tele, los periódicos y la radio en sus espacios informativos, la bella y antigua Colonia Industrial siempre se ubico entre las más peligrosas del Distrito Federal en los años ochenta.
Allí nacieron mi esposa y mi hijo y allí viví por muchos años en los que los tragos amargos eran constantes en razón de que los asaltos a mano armada, los robos a residencias y las riñas callejeras se multiplicaban día tras día.
Fui una víctima de eso y era tanto mi temor que en una ocasión hice mía una frase que con marcador negro alguien escribió en la ventana de un microbus que abordé y que decía: “Adiós D.F. querido de tus calles yo me alejo, si me voy es por jodido, si regreso es por pendejo”. Fue así como deje la capital del país y regrese a la apacible provincia.
Hoy, muchos años después, por una emergencia médica estuve unos días en el D.F. y con suma sorpresa noto que esa colonia que me abrigo y que me regalo muchos momentos de alegría y otros de amargo dolor, ha sufrido una extraordinaria transformación.
Me sorprendió que al arribar a ese lugar se contabilizaban por docenas las patrullas y motocicletas que vigilaban las calles bien cuidadas de esa colonia y el sobrevuelo de helicópteros al ras de las copas los árboles.
Pensé: “vaya, hasta que un gobernante rescató de la oscuridad, del peligro y de la inseguridad a este bello pedazo de la Delegación Gustavo A, Madero”, porque creía que la exagerada vigilancia de que hoy goza esa zona era producto de las decisiones de Marcelo Ebrard.
Pero no, por los vecinos me enteré que a dos calles de la casa donde llegue habita una familia que es privilegiada, de abolengo y políticamente muy importante.
La familia de María Guadalupe Cecilia Romero Castillo, la Secretaria General del PAN, así es, aquella funcionaria que fue despedida escandalosamente del Instituto Nacional de Migración por la masacre de docenas de migrantes en San Fernando, Tamaulipas.
Si, esa enorme, blanca y pálida mujer sobre la que ya escribí en una ocasión cuando era la comisionada del INM y sobre quien pronostiqué antes su salida cuando hizo evidente su inexperiencia para manejar bien el “caso” San Fernando.
Si, esa mujer que en varias ocasiones observé por el mercado “Ramón Corona” de la Colonia Industrial cuando hacia sus compras domingueras y se daba baños de pueblo cuando con precaución acariciaba la cabellera de los hijos de “Las Marías” que ofrecían sus productos callejeros, por aquello de que le fuera a saltar algún piojito.
Hoy, los habitantes de esa colonia le agradecen a Cecilia que habite por ese lugar, porque de lo contrario la delincuencia seguiría implacable.
Cecilia y su familia son unos auténticos privilegiados y gozan de seguridad personal porque es evidente que los errores que cometió en el pasado.
La obligaron a asimilar que el miedo no anda en burro.
RELATO 2.-Y si del D.F. se trata vale la pena comentar que fue grata la entrevista que sostuve allá con el diputado federal priísta, Carlos Flores Rico, líder nacional del Movimiento Territorial en sus oficinas cerca del Monumento a la Revolución.
Carlos, originario de Ciudad Victoria, sigue igual de risueño que en sus años mozos
y no pierde esa espontaneidad que lo caracterizó como estudiante universitario.
Es, Carlos, una pieza clave del PRI nacional y sus declaraciones, siempre atrevidas y punzantes, han ocupado espacios en los medios nacionales que lo colocan bien en la política nacional porque sus críticas siempre las ha documentado con elementos.
Es, él, un tamaulipeco que creció como una bola de nieve y un personaje bondadoso al que admiro y al que le estoy agradecido porque me abrió las puertas de su casa cuando me aventuré a cursar una carrera en la UNAM.
Hoy lo veo como un político centrado que está convencido que el PRI retornara a Los Pinos en el 2012 porque los mexicanos ya probaron el color azul y no les agradó.
Y porque los errores garrafales que cometió el PAN, son imperdonables.
Como persona, como profesionista y como político Carlos se siente pleno.
Lo que no significa que vaya a tirar la toalla.
Porque energía y talento, es lo que sobra.
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