La historia oficial, hasta el año dos mil, no reconoció “La Matanza de Tlatelolco”, o “La Matanza del 2 del octubre” y desde luego que tampoco castigó a los culpables de ése crimen colectivo. El domingo pasado, se cumplieron 43 años de este genocidio.
Fue en el año dos mil, cuando los libros de texto dedicaron un pequeño espacio para denunciar la esa masacre histórica donde perdieron la vida miles de mexicanos, en una represión a las garantías de los estudiantes: La manifestación pública.
A solo 10 días de inaugurar los X Juegos Olímpicos y teniendo como sede a nuestro país, el gobierno federal presidido por Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) ordenó reprimir a los “revoltosos comunistas que están retando al gobierno”. El lugar: La explanada de la “Plaza de las Tres Culturas” en la Unidad Habitacional de Nonoalco Tlatelolco, en pleno corazón del DF.
En esa explanada muy visitada por turistas nacionales y extranjeros, un grupo de estudiantes y algunos habitantes de la unidad habitacional que pasaban por ahí, cayeron ante las balas del ejército mexicano cuya orden era, “dispararle a todo lo que se moviera.”
Los controles de la prensa mexicana por el gobierno, esta vez no surtieron efecto porque los corresponsales extranjeros ya estaban aquí grabando escenas de lo que en ese momento era México y la sorpresa fue que en pocos minutos de iniciada la masacre, los boletines de prensa estaban ya de regreso en las oficinas de los periódicos, la TV y la radio mexicanos.
En 1969 el presidente Díaz Ordaz, en su 5° Informe de Gobierno, con el semblante en alto, asumió toda la responsabilidad de lo acontecido el 2 de octubre y dijo que no iba “…a permitir que fuerzas extranjerizantes entren a México para desestabilizarlo”
¿Qué hechos sucedieron que terminaron en la matanza del 2 de octubre? Inicialmente debamos reconocer el encono histórico entre los estudiantes del Poli (Instituto Politécnico Nacional) y de los de la Universidad Nacional Autónoma de México. Pleitos históricas entre los “burros” y los “pumas”, principalmente en contextos deportivos.
Precisamente en mayo-junio de 1968, unos estudiantes de la Prepa 1 (UNAM) en las cercanías de la Vocacional 5 (equivalente a la preparatoria del IPN), se robaron de un camión de refrescos, unas cajas, hecho atestiguado por los de la “voca” que dio origen a un zafarrancho, lo que hizo a los vecinos llamar a la policía, mismos que sin medirse, golpearon y detuvieron a medio mundo, entre ellos a los estudiantes de ambas escuelas.
La medida extrema motivó a los líderes estudiantiles de ambas casas de estudios a unificar bandera e iniciaron el peregrinar para que las autoridades “soltaran” a los detenidos, lamentablemente se encontraron con ambigüedades y hasta despotismo, lo que motivó se organizaran marchas y manifestaciones.
¿Las peticiones estudiantiles? Alto a la represión, presentación de los desaparecidos, libertad a los presos políticos y renuncia de las autoridades involucradas en la represión estudiantil de la plaza de la Ciudadela. El gobierno hizo caso omiso de estas peticiones primeras, por lo que terminaron como exigencias posteriores.
“Canoa” es un película mexicana que retrata la psicosis colectiva de San Miguel Canoa en el estado de Puebla, donde fueron linchados 4 estudiantes universitarios de la Autónoma de aquella entidad, incitados por el párroco porque acusó a estos excursionistas de ´comunistas´ precisamente la noche del 15 de septiembre de 1968.
“Rojo Amanecer” es el otro filme que “retrata” la vivencia del 2 de octubre. Pero si hablamos de libros, el mejor de la época sin duda es “La noche de Tlatelolco” de Elena Poniatoska.
Hoy a 43 años de ocurrida la masacre de estudiantes, hombres, mujeres y niños que nada debían y que sin embargo, perecieron por las balas y bayonetas al servicio del poder. Les rendimos tributo.
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