Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Piense, luego hable

Siempre que hay un proceso electoral se destapan una serie de declaraciones, muchas, infundadas, en las que algunos institutos políticos o personajes se dan a la tarea de descalificar al contrincante, lejos de ofrecer una propuesta que pudiera convencernos a quienes tenemos la misión de elegir a los siguientes gobernantes. Si es de uno u otro partido, ya no importa, lo que vale es llegar descalificando.
Otro fenómeno muy criticado en la sociedad es el hecho de que algún miembro de determinado partido no alcance la postulación y cambie de siglas como cambiar de zapatos o de… otra prenda. No hay esa vocación con las que se fundó el PNR o el mismo PAN, cuando sus dirigentes y militantes morían por sus ideales. Hoy, se muere por otras causas más cotidianas, menos por defender las ideas políticas, lo que nos hace ver que la gente quiere el poder por el poder y no cambiar a un país por mejorarlo.
En ese sentido, llama poderosamente la atención el hecho de que el periódico The New York Times publique en su edición del 18 del presente mes, completamente en español, la transcripción completa de la entrevista que hicieran sus reporteros al presidente de México Felipe Calderón Hinojosa.
Recordamos con esta publicación a algunos maestros del periodismo, de la escuela Carlos Septién García y de la Universidad Autónoma de Nuevo León que nos reiteraban la importancia de tener prueba de lo que se escribe y dice, de no dejar nada a la imaginación o a la “prodigiosa” memoria que pudiéramos tener.
El diario neoyorquino con eso, pensamos, aclara los malos entendidos surgidos y que han sido apoyados por declaraciones un tanto fuera de contexto realizadas por funcionarios federales, más preocupados en defender a su jefe que en ofrecer una versión real a los mexicanos. Refrenda su reputación periodística, pues.
El PRI, que ha sido difamado en tal publicación asume otra postura bien vista por un gran sector de la población: silencio, no contestar agresiones y seguir trabajando en pos del triunfo electoral, cada vez más cercano por dos razones: el trabajo que se lleva a cabo en cada rincón del país y porque la oposición al tricolor pareciera que se ha empeñado en que la sociedad se canse de tantas mentiras y situaciones que, sabemos, no son ciertas y nos quieren vender como aquellos espejitos, en tiempos de la conquista. También considera la posibilidad de actuar legalmente y no a través de los medios, lo que es muy loable y justo.
El presidente del PRI en Tamaulipas Lucino Cervantes Durán no suele contestar los ataques de la oposición, estén o no fundamentados en algo que haya acontecido y que, por lógica, tenga distinta óptica: por lo general, el dirigente tricolor sigue trabajando como lo ha hecho en los últimos días a partir de reuniones con dirigentes municipales en distintas partes de la geografía tamaulipeca, estableciendo líneas de acción para buscar el voto popular.
Es Lucino de la idea de que con declaraciones sensacionalistas no se gana una elección, porque los tamaulipecos tenemos problemas que resolver, y en ocasiones no nos preocupa si es en un ámbito determinado –municipal, estatal o federal- sino que queremos sencillamente, una solución adecuada. No es mucho pedir, y cuando las soluciones llegan, la gente, -que no es tonta-, sabe de donde vienen los apoyos y los sabe agradecer con el voto.
Enfatizamos: el resolver los problemas de la sociedad no es ningún privilegio u obra caritativa: es la función de los gobernantes, que para ello quisieron buscar y ganar una elección. Sin embargo, se toma en cuenta una buena labor, y eso lo saben los verdaderos políticos.
A partir de estos días veremos en la prensa muchas, muchas declaraciones, algunas, totalmente irresponsables y otras fundamentadas en la diatriba y el engaño, todo, en aras de ganar el voto.
¿Qué pedir a los partidos, políticos y militantes? La verdad, solo eso.
No queremos que nos engañen, que nos digan que estamos de tal manera cuando la realidad es otra. Solamente queremos que trabajen, que nos conquisten con su labor, para, en reciprocidad, llevar nuestro voto a su favor.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!