Al haber definido el Partido Acción Nacional el método para la selección de sus candidatos a diputados federales, y decidir que siempre no será abierto a los electores sino en exclusiva a su militancia y adherencia, con ello da a demostrar que tiene temor de que la sociedad en su conjunto rechace y más aún, deje un indicio de lo que pudiera ocurrir el uno de julio del próximo año.
Pero no me extraña para nada que el PAN haya decidido regresar un paso a su democracia interna, y dejar para después esa tan ansiada apertura que más que los militantes, han deseado desde hace mucho tiempo los miembros adherentes, a quienes históricamente se les ha ninguneado su derecho al voto para elegir a sus representantes, ya que son la gran mayoría en ese partido.
En el país el PAN cuenta con un millón 795 mil 33 militantes, de los que 306 mil 979 son miembros activos y un millón 488 mil 54, adherentes, es decir, que la gran mayoría no incide en el cambio de la estructura político/administrativa de ese partido, al menos hasta ahora.
Pero existe un elemento que vale la pena destacar, y es el de la equidad de género, ya que 57 de los 141 candidatos que serán electos por la vía de la mayoría relativa, serán mujeres, aunque el 50% del total de los candidatos, serán electos por decisión absoluta del Comité Ejecutivo Nacional, es decir, que será por ‘dedazo’ de la cúpula panista.
Y por supuesto que el dedazo se verá con mayor evidencia en aquellos municipios y distritos en los que el PAN no tenga nada asegurado todavía, por aquello de las disputas que comienzan a surgir dentro del partido, y por los diferentes grupos que tradicionalmente se golpetean en tiempos electorales.
Así, mientras en Tamaulipas la pelea por las senadurías está muy sorda, debido a la debilidad de los aspirantes, parece ser que Maki Ortiz lleva buena delantera por las buenas relaciones que se dice, tiene con la esposa del presidente Felipe Calderón, lo que deberá demostrar una vez que se tenga que definir a los candidatos.
Pero sin duda alguna las diputaciones federales serán el centro de la disputa para el PAN, ya que aunque se perfilan varios aspirantes, el CEN deberá ser muy cuidadoso en escoger no solo a los mejores elementos, sino también a los más capaces, inteligentes, hábiles, negociadores y astutos, y hacer a un lado los compadrazgos y las simpatías, porque estará en juego no solo el futuro inmediato del PAN, sino su permanencia o salida de la presidencia de la República, por lo que la cerrazón que impondrá en la selección de sus candidatos, deberá ser plenamente justificada.
Aquí en Nuevo Laredo no veo todavía buenos prospectos para ese cargo, ya que en campañas anteriores ese partido se caracterizó por la pugna interna, la fractura y la división, lo que motivó que algunos de sus militantes renunciaran al partido para enrolarse en la filas de otros institutos políticos.
Con la salida de Everardo Quiroz y de Jorge Salinas, el PAN no perdió buenos elementos porque ninguno de ellos fue buen militante ni buen político, pero dejó entrever un mal que por muchos años había ocultado con eficacia, y que es la enorme división y las fracturas internas que han impedido a ese partido en Nuevo Laredo, tener la fortaleza necesaria como para poder ser una real opción política para la población, debilidad que sigue siendo un lastre porque no hay elementos que puedan darle dolor de cabeza al partido dominante en Tamaulipas y en Nuevo Laredo, el PRI.
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Eso lo saben los priistas locales, los que pese a que también adolecen del mismo mal, se curan con buenas dosis de disciplina partidista al no revelar nombres de quienes pudieran ser los que aspiren a la diputación federal, aunque tampoco les estira el lazo ni les impide que hagan proselitismo de partido de manera personal.
Por ello es que la pelea dentro del PRI para el cargo va en serio, y ya se perfilan como probables aspirantes con amplias posibilidades el ex edil Daniel Peña Treviño, quien apoyado por la CTM nacional y por Edmundo García Román, dirigente estatal, lleva una ligera delantera sobre su más cercano contrincante, que es el también ex alcalde José Manuel Suárez López, quien busca el apoyo de sus amigos en la Cámara de Diputados, concretamente con Manlio Fabio Beltrones, duro contrincante del ex gobernante mexiquense, Enrique Peña Nieto.
Les pisa los pies el ex dirigente local del PRI, Ramiro Ramos Salinas, quien además de contar con el respaldo de la mayoría de los priistas locales, tiene el apoyo del gobernador Egidio Torre Cantú, quien en primera instancia será el que decida quién será el candidato, pésele a quien le pese.
Hay otros aspirantes, pero creo que entre ellos tres se definirá la candidatura, independientemente del método por utilizar.
Es por ello que en la estructura del PRI comienzan a gestarse algunos cambios importantes. Uno de ellos fue el cambio en la dirigencia del Frente Juvenil, que hace una semana renovó su dirigencia local, y es muy probable que también suceda lo mismo en el comité campesino, ya que se rumora mucho que Alejandro López Robles dejará en poco tiempo la dirigencia campesina.
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Por cierto, el gobernador Egidio Torre Cantú estará este viernes 21 de octubre en Nuevo Laredo, en donde se reunirá con parte de la estructura de su partido después de haber participado en la inauguración del cruce del primer camión de carga a estados Unidos, luego de la apertura de la frontera hace unos días.
Después de visitar esta ciudad se dirigirá a Guerrero en donde se reunirá también con los priistas de aquel municipio, y de allí se irá a Matamoros para tomarle la protesta a la nueva directiva del Frente Juvenil de su partido, en un acto de fortalecimiento del PRI a través de acciones gubernamentales con cierto olor a proselitismo.
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Pero si en el PAN y en el PRI las actividades están ya al cien por ciento, en el PRD no se están durmiendo, ya que el próximo domingo habrá elecciones para la renovación de la dirigencia municipal en la ciudad, y debido a las enormes fracturas y divisiones que han caracterizado la vida política de ese partido, creo que habrá algunos barruntos de violencia y de inconformidad durante el proceso.
Esa ha sido su característica y no veo porque deba haber excepción el domingo, cuando dos grupos antagónicos se disputen a los escasos militantes con que cuenta ese partido en la ciudad, y hasta puede ocurrir que se roben o pierdan algunas de las urnas electorales, tal y como ocurrió ya en procesos anteriores, lo que obligó al CEN de ese partido a suspender las actividades de campaña interna aquí y en otros municipios de la entidad.
Habrá cuatro casillas en lugares no pública, pero aún no se dan a conocer los lugares, lo que será lo de menos ya que el grupo encabezado por Francisco Chavira, al igual que el liderado por el jerarca del clan Martell, quienes de manera separada han sido afectados por el dirigente estatal Jorge Valdez Vargas, intentarán de seguro, apoderarse de la dirigencia municipal utilizando las mismas tácticas que usó en su momento Valdez Vargas para apoderarse primero de la dirigencia local y después de la estatal, por lo que en caso de haber violencia las elecciones internas pudieran suspenderse, aunque espero que no para que impere la democracia aunque sea a la manera del PRD.
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La auditoría superior de Tamaulipas, luego de la detención del ex edil de Tampico, Oscar Pérez Inguanzo, deberá continuar con las investigaciones a los municipios cuya deuda fue heredada por los anteriores ediles, y que a inicios de este año negó hacerlo al menos en los municipios de Reynosa, Nuevo Laredo y Victoria.
Obligadamente, luego de lo ocurrido con Inguanzo, deberá actuar en Nuevo Laredo y saber los motivos de tan exorbitante deuda que según parece llegó a los dos mil 600 millones de pesos, la que sin embargo, está pagando el actual edil, Benjamín Galván Gómez.
Para nadie es extraño que algunos políticos, luego de terminar sus mandatos, se hayan enriquecido de manera inexplicable, por lo que la tarea de la auditoría superior de Tamaulipas, será obligar a esos ex ediles a que expliquen cómo es que acumularon tanta fortuna.
Dicen las malas lenguas que Ramón Garza es el que sigue para ser investigado, por lo que pienso que si en Tampico la deuda fue de unos 500 millones de pesos, la de Nuevo Laredo pudiera no tener explicación alguna.
Pudieran seguirle a Ramón el edil de Reynosa, Oscar Luebbert, y luego del de Victoria, Arturo Diez Gutiérrez, curiosamente todos de extracción priista, por lo que no dudo que si la auditoría superior de Tamaulipas no toca fondo, de seguro recibirá presiones del gobierno federal para hacerlo, y de esa manera dejar mal parado al PRI con esos ex ediles y las cuantiosas fortunas que presuntamente acumularon bajo sus respectivos mandatos. Pero eso lo tendrá que comprobar la auditoría estatal, que para eso está.
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Hasta mañana
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