Altares de muertos, tradición persistente

-En la UAT se fomenta esta tradición a través de concursos

Benny Cruz Zapata/EnLíneaDIRECTA

Victoria, Tamaulipas.-Los altares de muertos son una tradición arraigada que en estos días se hace presente en escuelas, edificios públicos, domicilios particulares y plazas, que son testigos del animo que prevalece para lograr difundir la costumbre de recordar, rindiendo tributo a quienes se han adelantado en el camino.

Para jóvenes como los estudiantes de Comunicación de la Facultad de Derecho que han hecho acto de presencia en la plaza Hidalgo de esta capital, es un compromiso fomentar una tradición como la que los convoca desde hace tiempo a hacer un concurso de altares, de ello da cuenta Esmeralda Galván, alumna de la institución:

“Lógico que como chavos nos llama mas la atención el Halloween, pero si nos vamos a la historia, si leemos un poco, los altares de muertos, conmemorar este día es lo que nos toca, por eso estamos aquí en plena plaza, es un gusto ver como la gente admira los altares que hemos puesto a personajes que a pesar de que han muerto, siguen mas vivos que muchos, por ejemplo Capulina, Cantinflas, además de personajes conocidos en la localidad.

Si nos vamos a la información formal la representación de los tradicionales altares de muertos ha cambiado a través de los siglos desde la introducción católica en el México prehispánico. Se han incluído elementos simbólicos que no pertenecen a las culturas mesoamericanas, como imágenes religiosas católicas (rosarios, crucifijos e íconos sacros).
La estipulación de la festividad religiosa del Día de todos los santos se conjuga con el Día de Muertos. En tiempos de la Conquista de México se intentó convertir al catolicismo a los pobladores de Mesoamérica. La tradición “se resistió a morir” y poco a poco se le fueron incluyendo elementos de las culturas europeas.

Tanto como altares, al igual que las ofrendas son nuestra muestra de cariño hacia los muertos mejor conocidos como seres del mas allá, a quienes en el altar se le ponen desde el vino que tomaba, hasta el cigarro que fumaba y la comida que le gustaba.