Victoria y Anexas/Ambrocio López Gutiérrez *SANTIAGO DE SALTILLO.

Estar en Coahuila es reencontrarse con el paisaje entrañable que distingue a esta entidad del noreste de México que ahora está marcada por el escándalo político nacional protagonizado por los panistas que pretenden enjuiciar a Humberto Moreira Valdez y los priistas que tratan de mantener al profesor saltillense en la cúpula priista, tal vez con la convicción de que sigue siendo el indicado para llevar a buen puerto a la nave tricolor en los comicios presidenciales del año de enfrente.
Llegué a Santiago de Saltillo desde el domingo como parte de un grupo de universitarios tamaulipecos que participan en el Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia que tiene como sede a la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila cuyos organizadores se han esmerado para que todos los participantes foráneos estemos como en casa.
Acá también luchan por darle a su ciudad capital un ambiente de normalidad; Saltillo cobra vida los domingos por la tarde y hasta entrada la noche se prolongan los conciertos al aire libre por las calles principales del centro histórico donde es inevitable disfrutar la belleza de la catedral y el palacio de gobierno; los estudiantes se toman fotos con los policías que lucen sombreros parecidos a los que usan los miembros de la montada canadiense.
Los medios locales han tratado con cautela el tema de los hermanos Moreira Valdez ya que los editorialistas locales tratan el asunto por encima, sin embargo, los principales diarios saltillenses brindan generosos espacios a la discusión nacional entre panistas y priistas incluyendo numerosos artículos críticos contra el aun presidente nacional del PRI cuyo hermano (Rubén) aparece en diversos actos como gobernador electo; en otro momento y espacio seguiré con el tema pero por ahora deseo compartir (gracias a la enciclopedia libre) algunas líneas sobre el pasado de esta hermosa capital norestense.
De Durango vinieron los conquistadores, encabezados por el joven capitán portugués Alberto do Canto; Saltillo se fundó antes de 1574, según un informe que hizo el cosmógrafo real a Felipe II, ahí aparece el nombre de Saltillo al final de una lista de poblaciones fundadas antes de 1574; el nombre fue Villa de Santiago del Saltillo; (hasta hoy se acepta 1577 como el año de fundación y no se ha creído necesario cambiarlo hasta que se encuentre una fecha exacta).
Sus pobladores se dedicaban a la siembra de trigo y a la crianza de ganado menor; durante varias décadas Saltillo se constituyó como la puerta del avance español al noreste; sin embargo, los nuevos pobladores fueron atacados por los indios que habitaban en los alrededores y la villa estuvo a punto de desaparecer; en 1581 varias familias se refugiaron en Mazapil y en Durango.
Para reforzar la población se invitó a grupos tlaxcaltecas de manera que sirvieran como ejemplo de vida “civilizada” a los nómadas de la región; los tlaxcaltecas aceptaron la petición del Virrey y enviaron a 400 familias a fundar pueblos en lo que hoy es Jalisco, San Luis Potosí, Zacatecas y Coahuila.
En 1591 fundaron el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala; estos indígenas recibieron tierra, ganado e instrumentos de labranza, además del permiso de portar armas; los tlaxcaltecas sembraron trigo y maíz, huertos de manzanos, duraznos, membrillo y nogales.
Asimismo introdujeron la cría de borregos y con su lana fabricaron frazadas y sarapes; en 1592 edificaron la iglesia más antigua que existe en la ciudad, San Esteban; en 1607 el conquistador Santos Rojo trajo a Saltillo la imagen del Santo Cristo de la Capilla que se venera cada 6 de agosto.
La Villa de Santiago del Saltillo y el pueblo de San Esteban estaban separados por una acequia que corría por donde ahora existe la calle de Allende y eran independientes en sus autoridades civiles y religiosas, aunque estaban unidas en la defensa contra los nómadas, la comercialización de sus productos y las fiestas importantes.
El crecimiento fue acelerado y hubo frecuentes conflictos por las tierras y agostaderos; muchos tlaxcaltecas y españoles salieron de la ciudad para fundar y consolidar otras poblaciones como Monterrey, Parras y la actual Viesca; además de Guadalupe, Bustamante y Villa Aldama en Nuevo León; Monclova, Nava, Nadadores, Candela y otras villas en Coahuila e incluso San Antonio, Texas.
La riqueza de la región propició la Feria de Santiago del Saltillo, una de las más famosas de la Nueva España durante la época colonial; se celebraba en octubre de cada año; con el comercio, desde 1659 llegaron mercaderes que traían esclavos negros de Angola y Mozambique; en Saltillo eran más frecuentes las mujeres negras, pues los varones eran destinados a las minas y a los ingenios azucareros.
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