ORBE/Ma. Teresa Medina Marroquín *¡Qué bonito espectáculo!

“El poder sin límites, es un frenesí que arruina su propia autoridad”
Fénelon

¡Bravo, aplausos!, para los 18 jueces que se han visto involucrados en la red de corrupción con la CFE, que implica a 60 trabajadores de esa dependencia, y causó pérdidas por mil 320 millones de pesos.
¡Bravo, aplausos!, para los presidentes municipales que se siguen incorporando a la larga lista de los exalcaldes que saquearon las arcas durante sus gestiones.
¡Bravo, aplausos!, para los gobernadores que endeudaron a sus estados dejando a la sociedad sumida en crisis locales que se suman a las nacionales.
¡Bravo, aplausos!, para los diputados y senadores que se acusan entre ellos mismos de corruptelas baratas olvidando las leyes que nuestro país requiere para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.
¡Bravo, aplausos!, para los funcionarios de primero, segundo y no se cuantos niveles más que abusan de sus atribuciones en perjuicio de la ciudadanía.
¡Qué bonito espectáculo están ofreciendo nuestras autoridades federales! Un escenario completamente desolador, lleno de putrefacción, de avaricia, de engaños, de egoísmos, de mezquindad.
Y así quieren que confiemos en las instituciones, que creamos en quienes nos gobiernan.
Desafortunadamente las autoridades en nuestro país cada día se vuelven más vulnerables, cada vez son más susceptibles a la desconfianza, a no creer en ellos.
Es definitivo que no todos son iguales, que algunos se esfuerzan por hacer bien sus funciones, pero en ellos también aplica el que tengan que pagar justos por pecadores.
Es momento para que las autoridades recapaciten.
Estamos dando inicio a un proceso donde los mexicanos renovaremos nuestras cámaras de Diputados y Senadores y, por supuesto, la Presidencia de la República, y en ellos está, en los políticos y en los funcionarios, que les regresemos la confianza o que la apatía crezca al grado de que las elecciones del próximo año se caractericen por ser las de menor participación ciudadana.

Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Hace doce años que la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
El objetivo fue que gobiernos y organizaciones no gubernamentales organicen actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer.
Según la Organización Mundial de la Salud al menos una de cada tres personas de sexo femenino en el mundo ha padecido algún tipo de abuso, mientras que en nuestro país más del 20 por ciento de las mujeres mayores de 15 años han sufrido alguna forma de violencia.
Este año la conmemoración se dio con el lema “Desde la paz en el hogar hacia la paz en el mundo”. Y es que es, desgraciadamente, en el seno familiar donde las mujeres reciben mayores abusos ya sean físicos, psicológicos o emocionales.
Por mala fortuna, allí nada pueden hacer las autoridades mientras las mujeres no denuncien las agresiones a que son expuestas y, en la mayoría de los casos, no declaran por el mismo temor que ya se les infundó.
Pero donde sí pueden actuar, y no solamente una vez al año, es en aquellos lugares donde de antemano se sabe existe este tipo de explotación femenina.
En su mensaje alusivo a esta fecha, el propio Felipe Calderón reconoció que existen lugares donde las mujeres son socavadas, violentadas, explotadas; lugares que siguen operando a pesar del conocimiento de las autoridades.
Este tipo de conmemoraciones deberían ser la ocasión para ponerse a trabajar y no solamente para acaparar reflectores.
Pero bueno, por lo pronto las mujeres hagamos lo que nos corresponde.
En fin, por ahora no me resta más que desearle una excelente semana; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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