-Más de 4 mil personas esperaron hasta media noche para recibir caravana
Anabel Rocha García/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.- Entre cantos, danzas y llanto fueron recibidas las reliquias del beato Juan Pablo II, una visita esperada por miles de feligreses desde hace varios días y que logró hacer lucir el centro de la ciudad más “despierto” e ‘iluminado” que de costumbre movilizando además un fuerte dispositivo de seguridad que a su paso, llamaba la atención de propios y extraños.
Aunque su arribo estaba pactado para las 8:30 de la noche a los más de cuatro mil feligreses no les importó esperar por más de 3 horas la llegada de la caravana que transportaba las reliquias, tampoco les importó que su arribo a esta ciudad fuera pasadas las 11 de la noche, incluso para esas horas pocos se acordaban que durante la tarde se había generado una fuerte incertidumbre por amenazas de bomba a una dependencia local.
Eran las 11 de la noche y la muchedumbre animada permanecía a la espera formando grandes vallas humanas para contemplar el paso de la imagen de cera ataviada de la indumentaria utilizada por el Papa Peregrino durante su pontificado.
Adultos, jóvenes y niños estuvieron presentes durante su llegada, desde muy temprano ya empezaban los rezos, las danzas con penachos e imágenes religiosas, los más emocionados lloraron al tocar el cristal que resguardaba las reliquias.
Desde temprano se había desplegado toda una logística de seguridad que incluía a 250 elementos de policía y tránsito municipal además otro gran número de elementos de protección civil, las entradas al primer cuadro de la ciudad eran restringidas y desde muy temprano ya habían sido Bloqueadas al tráfico.
La primera autoridad del municipio, el edil Everardo Villarreal como lo había anunciado acudió a este encuentro, al igual que algunos funcionarios de primer nivel quienes hicieron presencia acompañados de familiares y amigos.
En opinión del edil las horas de permanencia de las reliquias no eran lo más favorables para que los reynosenes acudieran a visitarlas, sin embargo también aseveró que a quienes realmente les importaba “la hora” sería “lo de menos” y tuvo razón.
Era pasada la media noche y miles de reynosenes seguían despiertos, esperando su turno de observar de cerca las reliquias algunos por simple curiosidad otros por verdadera devoción llegando incluso a pedir favores divinos por salud, trabajo o seguridad para sus seres queridos.