“Muy débil es la razón si no llega a comprender que hay muchas cosas que la sobrepasan”
Blaise Pascal
Felipe Calderón Hinojosa comienza su último año al frente de la Presidencia de la República con una de las peores aceptaciones ciudadanas con las que puede concluir cualquier mandatario su gestión.
Simple y sencillamente la mitad de los mexicanos reprueban los cinco años que han transcurrido desde su accidentada toma de protesta.
Tal vez sea porque en los últimos dos años en nuestro país más de 3 millones 600 mil mexicanos pasaron a formar parte de la fila del desempleo; o porque ahora existen casi cuatro millones de indigentes; o porque, junto con Honduras, somos el único país de América Latina que aumentó su índice de pobreza alcanzando el 36.3 por ciento de acuerdo a los últimos datos dados a conocer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
No se si también influya en esa negativa concepción su arrogante postura en la lucha contra el crimen organizado y su frivolidad ante el dolor que miles de familias padecen por la muerte de sus seres queridos, perdiendo el rumbo y la objetividad.
Y es que a tal grado se olvidó Calderón de lo que significa velar por el bienestar de los mexicanos que su discurso del día de ayer, precisamente con motivo de su quinto año de gobierno, tuvo como tema principal su lucha anticrimen, “siendo el mayor desafío la inseguridad”.
Para nuestra mala fortuna el Ejecutivo Federal dejó de lado la generación de empleos, la reactivación económica, el combate a la corrupción, entre muchos pendientes más y que difícilmente podrá cumplir en su último año de actividades.
Por cierto, qué triste espectáculo están dando los “presidenciables” del PAN en ese afán de querer demostrar una supuesta democracia al interior de su partido.
Ahora resulta que Santiago Creel la tiene que hacer de conciliador entre Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero quienes aprovecharon su “debate” para atacarse mutuamente en lugar de expresar los ofrecimientos que garanticen su aceptación entre los panistas.
Definitivamente Acción Nacional cada día está peor.
Caso contrario en el Partido Revolucionario Institucional donde la salida de Humberto Moreira de la presidencia nacional fue bien vista por propios y extraños.
Era un hecho que su renuncia se presentaría en cualquier momento, para beneficio de la campaña de Enrique Peña Nieto y la propia imagen del PRI.
Pero antes de dejar su posición en la dirigencia nacional del tricolor, Moreira Valdés aprovechó para sacar ventaja para su partido por el escándalo de la contratación ilegal de la deuda en Coahuila, de tal suerte que los priistas, lejos de verse perjudicados, capitalizaron ese problema al demostrar que Ernesto Cordero forma parte del desordenado endeudamiento de aquel estado.
De tal suerte que el gobierno federal pensará dos veces antes de volver a usar este tipo de “estrategias” en perjuicio de los partidos de oposición.
Pero bueno, la cúpula priísta acordó que el sucesor de Moreira sea Pedro Joaquín Coldwell y de inmediato los sectores campesino y popular del PRI, gobernadores y legisladores, se manifestaron a favor del senador por Quintana Roo. La toma de protesta será el jueves de esta semana.
Y bueno, el “Movimiento Progresista” definió al también senador Ricardo Monreal como coordinador general de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador.
Una decisión aprobada tanto por Jesús Zambrano como por Dolores Padierna, los dos principales liderazgos del PRD.
No cabe duda, el PAN se está durmiendo en sus laureles.
En fin, por ahora no me resta más que desearle una excelente semana; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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