Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Señor Procurador:

Supusimos que el retoro a casa era positivo en todos aspectos, aunque no falta algo que nos haga pensar un poco en el pesimismo que nos inunda a muchos. Recordará el lector que comentamos hace unas semanas que los amantes de lo ajeno entraron a nuestro domicilio el 24 de agosto pasado y obviamente, dejaron el patrimonio familiar y personal casi en ceros: se llevaron objetos de valor material y de otra índole, insustituible.
El 23 de septiembre, estando por cumplir los compromisos académicos, volvieron a entrar a por lo que quedaba, es decir, aparatos eléctricos.
En ambos casos se levantó el acta correspondiente: no tenemos un solo resultado a la fecha.
Este 7 de diciembre, los amantes de lo ajeno –suponemos que son los mismos- han vuelto a entrar y con lujo de violencia hacia el domicilio, se han llevado ya lo poco que quedaba de enseres domésticos. Solo dejaron la cama, pues.
Mucha tristeza nos ocasiona el hecho de ser víctimas de un robo, pero… ¿tres en tres meses? Como que es mucha saña y demasiada impunidad. En un solo domicilio, y lo peor es que no hay resultados.
Amamos a nuestro estado: Tamaulipas se ha convertido en uno de los grandes motivos –luego de los hijos, la familia, la Universidad Autónoma de Tamaulipas- por los que hemos sacrificados meses enteros durante cinco años en aras de obtener el anhelado grado de doctor por la Universidad de Santiago de Compostela. Misión cumplida, nosotros sí, pero: ¿y las autoridades judiciales?
Nos confesamos partidarios de la justicia y los resultados; hemos dicho una y mil veces que estamos contentos con lo que vemos en cuanto a acciones de gobierno, sin embargo, nos duele, y mucho, que el patrimonio forjado durante tres décadas, que es poco realmente porque vivimos modesta, muy modestamente, se haya ido por la forma en que hemos sido objeto de la delincuencia en ese sentido. Los robos domiciliarios están multiplicándose y no vemos resultado.
Le preguntaríamos ahora al señor Procurador del estado si lo tuviéramos enfrente: ¿Qué debemos hacer para proteger lo que nos ha costado esfuerzo y trabajo? ¿Por qué los agentes encargados del caso no han visto nada de resultados cuando es acción repetida en el mismo domicilio, mismo modus operandi y misma arbitrariedad?
Estamos muy dolidos, sinceramente, porque no vemos claro, y porque al regreso de tierra ibérica tenemos un aliciente que es el grado de Doctor en Comunicación y Periodismo y la participación en congresos internacionales tanto de comunicación como de diabetes, donde hemos hablado de lo que se hace por parte de nuestras autoridades sanitarias.
Hemos regresado y encontrado la casa vacía. Suponemos que habrá que comenzar de nuevo, desde buscar ropa de cama, una cafetera o una estufa, hasta pensar –y hasta dos o tres veces- en la posibilidad de volver a tener siquiera un televisor, ante la forma tan increíble que nos sentimos desprotegidos.
¿Podemos hacer algo los ciudadanos por nuestra cuenta para garantizar nuestra tranquilidad y preservación patrimonial?
El peligro está latente: en cualquier momento podemos tomar los ciudadanos acciones de peligro.
Yo pediría, como ciudadano tamaulipeco en pleno goce de mis derechos ciudadanos: Señor Procurador, ¿Fuera tan amable en ordenar el seguimiento de los casos que le he comentado, y garantizar que no irán más a nuestro domicilio?
¿Puede usted decirnos por qué no tenemos un solo dato o pista al respecto?
Duele, mucho… demasiado… Somos gente de trabajo, nos gusta ayudar a los demás y quien nos conoce lo sabe, y nos duele ser víctimas en menos de 90 días de tres robos domiciliarios.
Sin embargo, aún somos de la idea de que Dios nos quiere y mucho, porque aún estamos con fuerza –disminuida por estos actos- para volver a levantarnos.
Señor Procurador, muchas gracias por ocuparse de leer estas líneas, esperamos que así haya sido, y un resultado al respecto. Atentamente: uno de tantos tamaulipecos agraviados.
Comentarios: [email protected]