Muchos mexicanos vuelven a casa en estos días para disfrutar las fiestas decembrinas en compañía de los seres queridos, sin embargo, este 2011 es difícil según autoridades que reportan una disminución del 50 por ciento de compatriotas que vienen, por aspectos de inseguridad y extorsión.
Del primer asunto, hemos visto información al respecto sobre refuerzo en las medidas, pero del segundo poco hemos escuchado.
Y es que resulta difícil y triste ver que no se hace mucho al respecto, porque siempre que vienen los mexicanos que todo el año se sacrifican en aras de poder traer beneficios materiales a los suyos, son víctimas de abusos de toda índole. Sinceramente, no se vale que reciban un trato de esta naturaleza.
Cada año sucede lo mismo: reportes de abusos y demás, aunque hay que reconocer que el programa “Bienvenido Paisano” tiene muchas cosas positivas. Miles vienen con ilusiones y sería justo que llegasen con bien a casa, que en nuestra patria les reciban como lo que son: hijos de México.
Se establecen operativos de toda índole y ya comienzan a verse las caravanas de mexicanos que trabajan muy fuerte todo el año para ofrecer algo material pero afectivo a los suyos.
La navidad y año nuevo son motivos más que suficientes para disfrutar de la compañía de ellos, los que amamos, pero venir a casa implica una serie de sacrificios, riesgos y demás, que tenemos obligación todos de colaborar para que su estancia en casa y en tránsito sea pasadera, que no tengan inconvenientes o que sean éstos los menos posibles, y en eso, autoridades y sociedad civil tenemos mucho que hacer.
Dado que muchos paisanos no tienen la preparación suficiente para realizar diversos trámites, el gobierno establece programas con documentación clara y precisa que les permita conocer sus derechos y obligaciones, así como también lo que deben efectuar en el puente internacional o si encuentran algún operativo sea de seguridad o fiscal.
El hecho de que recibamos la visita de miles de compatriotas implica el ingreso de mucho dinero al país, ya por los regalos o porque dejan en el camino, en hoteles y restaurantes, en talleres y demás, o sea, que con su viaje se beneficia un sector importante de la población, y eso tenemos que aprender a cuidarlo, entender que el dinero que queda “en las carreteras” ayuda al país.
Duele ver que hay casi el 50 por ciento menos de visitantes según datos de las autoridades, y duele, porque muchos han pensado que México no es sitio para visitar. Esta nación cuenta con lugares y gente maravillosa, con todo para considerar que es casi un paraíso, pero algo debe suceder para que no tengamos estos problemas.
Los visitantes que muchos viajan cientos de kilómetros, desde el norte de los Estados Unidos hasta el centro de la República hacen grandes esfuerzos por estar con los suyos.
Tenemos que aprender a convivir de una mejor manera los mexicanos y hacer que la confianza regrese al país. Es tiempo que todos tenemos que hacer esfuerzos por vivir mejor, por entender que la convivencia pacífica es lo que nos permitirá crecer a todos.
Si no entendemos estos mensajes, seguiremos viviendo en un sitio difícil, inhóspito, agreste, que no nos ayude a que los hijos se desarrollen adecuadamente, y eso puede llevar al país a una severa crisis, a un caos que nadie deseamos.
Insistimos: amamos a México y deseamos que a todos nos vaya bien. La maldad deja huellas permanentes y no ayudan a nadie.
México, lo decimos una y mil veces, es el país en el que nos ha tocado vivir, desarrollarnos, y tenemos que aprender a cuidarlo, pues
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