A punto de concluir este 2011, los propósitos para el año nuevo se inician en la intimidad de la familia, con la pareja o con uno mismo.
No se puede evitar pensar en otros cuando vemos algunas conductas públicas en menores de edad que pudieran estar al final de su educación primaria o en la secundaria, por ejemplo en la forma de vestir, de hablar o conducirse.
En algunas ciudades del país, no solo en Tamaulipas, es frecuente ver a niñas adolescentes con minúscula ropa –sobre todo en época de calor- que no habla más que del descuido o el solapamiento paternal para iniciarlas en la coquetería vulgar, corriente y de muy mal gusto.
‘Nacasia’ y ‘Jacaranda’ son personajes de la TV nacional que han sido claro ejemplo del mal vestir, mal conducirse y con un vocabulario demasiado vulgar. No se diga el masticar chicle.
Muchos adultos sabemos que algunos personajes de la TV como los que se citan, son parodias, es decir, remedos, imitaciones, exageraciones de conductas, pero hasta algunas jovencitas universitarias tienden a imitar a estos personajes por la falta se asesoría de los padres que, finalmente, lo aceptan.
Los aretes y perssings con los que laceran el rostro y otras partes del cuerpo muchos jóvenes se ha puesto de moda, pero definitivamente la ausencia de la autoridad paternal provoca incluso el desvío de conductas.
Los padres de familia definitivamente somos responsables de todo lo que nuestros hijos hacen, solo que muchos de ellos desde la escuela primaria y más desde la secundaria, ‘tiran la toalla’ y terminan por aceptar todo lo que sus hijitos hacen, porque, dicen ‘no puedo con ellos’.
En este sentido los legisladores nacionales han tomado cartas en el asunto y se anunció ayer jueves que los padres de familia cuyos hijos sean sorprendidos delinquiendo, también serán sancionados.
En una nota de Roberto José Pacheco del periódico Excélsior, asegura que la PANISTA María Antonieta Pérez Reyes (n. Chih., el 14 de enero de 1963) impulsó la iniciativa a la reforma al Código Penal Federal donde se aumenta a cinco años de prisión al padre de familia que abandone a un menor y a consecuencia de ello el infante cometa algún hecho delictivo.
Vale aclarar que se entiende como “…abandono de un menor, al descuido que los induzca a actos perjudiciales para su salud física o mental, y su asistencia frecuente a sitios inmorales, con ladrones o gente viciosa…”
La reflexión de la legisladora tiene su base el reconocimiento a la evolución del crimen organizado donde se observa la presencia de menores como autores, partícipes o instrumentos del delito.
¿Y los padres de familia qué hacen cuando sospechan y hasta son testigos de las conductas ilícitas de sus propios hijos?
Los padres de familia debemos entender de una forma u otra que traer hijos al mundo no es solo cuestión de unos años, es asunto o de toda la vida, porque la asesoría, el consejo y la guía siempre deben estar prestas al requerimiento.
Con lo anterior no quiero significar el hostigamiento y falta de libertad para los jóvenes, de ninguna manera, pero decía Pablo Ortiz, Jefe Scout Nacional en los años noventa: ‘los muchachos y muchachas deben ser educados con una mano en el corazón y otra mano en el cinto…” agrego: y a los padres les corresponde mediar, sin exageraciones.
Lamentablemente hemos sabido de los tristemente famosos ‘niños sicarios’ y aunque han sido detenidos y remitidos a los Consejos Tutelares y ahí han confesado sus secuestros, robos y hasta crímenes, la ley en ese sentido los ‘encarcela’ hasta que cumplan 18 años… ¿Y los papás? Este 2011 mañana termina y un año nuevo empieza, con 365 nuevas oportunidades para mejorar, con 12 meses exactos realizar un recuento de los avances y en su caso, rectificar, piénsele de aquí a mañana y haga sus nuevos propósitos.
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