Hay datos que se reflejan en los comunicados oficiales de prensa que impactan, sin embargo, a veces no basta tener las cifras, que es, por lo general, lo primero que pregunta un reportero, sino saber cuales son los alcances de esta problemática.
Uno de esos muchos casos se refiere a padecimientos como el cáncer en todas sus modalidades: cérvico uterino, de mama, de próstata, de pulmón, de piel, de otros órganos y demás: el cáncer es una enfermedad a la fecha incurable que ocasiona un sinnúmero de problemas a la gente que lo padece… y sus familiares.
Un mensaje, de los muy pocos útiles en Facebook nos llama la atención en el sentido de tomar conciencia sobre el cáncer y sus consecuencias: habla de lo fácil que nos queremos hacer la vida y la forma en que a veces nos la complicamos.
Queremos, como dice, un Blackberry, un viaje a Hawai, una camisa de marca determinada o un automóvil de lujo; una cuenta en dólares o una alhaja determinada, cuando hay quien quiere únicamente una oportunidad para vivir.
Quien es diagnosticado con cáncer u otras enfermedades incurables solamente piensa en estar apto para tener una existencia digna, sin los difíciles tratamientos que muchas veces llevan consecuencias severas a la salud. El cáncer se caracteriza por ser agresivo en muchos aspectos.
Hay quienes viven con tratamientos de quimioterapia o radiaciones y tienen consecuencias en otros órganos, y es cuando la cosa se complica aún más.
En ese sentido, hay especialistas que guían este tipo de pacientes; los tanatólogos son las personas que nos ayudan un poco a tener una existencia digna, aunque no basta, porque lo mejor es tener una esperanza para vivir, para saber que podemos disfrutar de un nuevo amanecer el día de mañana.
No es fácil vivir con un diagnóstico de algo incurable; en el caso de quienes han tenido estas experiencias, nada agradable resulta levantarse y saber que en cualquier momento puede venir un desenlace poco grato para nosotros o nuestros familiares. Cuando uno de los nuestros es quien vive esta experiencia, es entonces cuando comenzamos a valorar la existencia y a agradecer la oportunidad de vivir un día más, sea cual sea la forma en que lo estamos logrando.
Vivir con cáncer no es nada fácil, y tampoco quienes estamos cerca de alguien que tiene un diagnóstico de este tipo.
Tener una esperanza de vida es algo que no todos podemos disfrutar. Los que hemos sido diagnosticados con una enfermedad incurable, como las crónico degenerativas u otras que no tienen una solución inmediata sabemos de la importancia de apreciar la vida, de saber que cada día es un milagro del Supremo Creador del Universo, sea cual sea la idea que tengamos de él.
Entendemos que visualizar, como este viernes, un arco iris en plena ciudad constituye una maravilla en todos sentidos, y que es un regalo para la vista y el corazón de todos nosotros.
Pensamos que el disfrutar un cielo despejado, lleno de estrellas y astros o ver la brillante luna es aún una gracia de Dios, de nuestro Dios, o que constituye la oportunidad de enmendar el camino andado, para aprender a convivir de mejor manera, de perdonar y aprovechar cada minuto en hacer un favor a alguien cercano.
Tenemos a veces que padecer una enfermedad para entender que venimos a este mundo para servir a los demás, y olvidamos nuestra misión, envolviéndonos en lujos y vanalidades materiales. Es tiempo, hoy, de reconocer la oportunidad de servir y de vivir para los demás, porque de esa forma podemos devolver a la vida y a quien nos la ha otorgado, un poco –muy poco- de lo que hemos disfrutado.
Cáncer, diabetes, hipertensión, Sida, cualquiera que sea la enfermedad incurable, nos ofrece la oportunidad de servir, y el tiempo que estemos disponibles, hay que hacerlo entregando nuestro corazón y acciones a los demás.
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