Es un tema que muchos consideran “trillado”, pero es actual porque sigue siendo la principal causa de muerte en el país: la diabetes mellitus es un asesino silencioso que mata a miles cada año, deja discapacitadas a millones de personas y aterra a los sistemas de salud, que tienen en este padecimiento uno de sus más grandes “clientes” en el sentido de que son muchos millones de pesos los que se gastan año con año para la atención de personas que como nosotros, viven con esta enfermedad, a la fecha, incurable y con una serie de secuelas, todas, producto del descuido y descontrol glicémico, es decir, de los niveles de glucosa –azúcar- en sangre.
Es la diabetes mellitus un tema de preocupación mundial por sus consecuencias y alcances, y Tamaulipas no puede ser la excepción: constituye un factor de interés sanitario primordial.
En este sentido, el secretario de salud en la entidad Norberto Treviño García Manzo ha puesto el dedo en el renglón al afirmar que no es solamente un problema de la autoridad sanitaria, sino de la población en general. Refuerza el secretario la idea que sostenemos de que, contando con el mejor equipo de especialistas y del equipo multidisciplinario adecuado, no es fácil conjurar los problemas derivados de la diabetes por los inconvenientes que propiciamos los ciudadanos.
En principio, el error de dejar la responsabilidad y culpa a la autoridad no es lo mejor, porque, finalmente, ninguno de los que trabajan en el Sector Salud nos irá a mantener, dar de comer y hacer ejercicio por nosotros: lo que no hagamos tendrá repercusión directa en nosotros, sin que se tenga que culpar a los demás por ello, y eso debemos tenerlo más que claro.
Dice el secretario que se tiene únicamente en control al 10 por ciento de los pacientes con diabetes, de un total aproximado de 190 mil diagnosticados, lo que refleja que unos 20 mil acuden a sus citas de control, sin que lo anterior garantice que se están cuidando en forma adecuada.
El funcionario hace énfasis en la necesidad que tenemos TODOS de participar en el programa que la Secretaría de Salud tiene instrumentado para tratar de bajar la morbilidad en cuanto a diabetes, así como otros padecimientos.
Somos unos convencidos de que quienes administran la salud hacen un gran esfuerzo que no es compensado por nosotros los ciudadanos, que no hacemos nada por entrar en control. Olvidamos lo principal: somos los afectados en forma directa. No será afectado el secretario o los doctores, no se gastará más o menos si entramos o no en control, no pasará mucho en estadísticas, pero en casa, en el hogar de cada uno de lo que hemos sido diagnosticados sí habrá diferencias que pueden ser desde una discapacidad temporal y pequeña, hasta la muerte, pasando por amputaciones, daños en el riñón, ceguera o infartos.
Eso es lo que tenemos que entender, porque si no lo hacemos, los afectados, insistimos, seremos nosotros mismos, y de nada valdrá culpar a la autoridad sanitaria por algo que no hicimos adecuadamente.
Es muy claro: ningún funcionario o médico hará ejercicio por nosotros o dejará de comer carbohidratos en demasía; ninguno de ellos se tomará muestras de sangre para análisis en lugar nuestro.
Si no atendemos nuestra enfermedad, no debemos quejarnos. Es importante dejar de preguntar cuántos diabéticos somos en Victoria o Tamaulipas, en México o el mundo: nos debe preocupar y ocupar el caso más cercano: el nuestro.
Finalmente, lo que pase con los demás, será responsabilidad de cada quien, pero no culpemos a la autoridad si no hacemos lo que nos han sugerido hacer.
Hay programas muy interesantes que ha dado a conocer el doctor Norberto Treviño García Manzo: ahora, hay que convertirnos en usuarios y beneficiarios de éstos, pues.
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Atentamente: Dr. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!