Da gusto, conmueve, que a pesar de las circunstancias Ciudad Victoria haya mostrado un rostro diferente porque su población salió a la calle, participó y se entregó cuando valoró que se trabaja por ella y que su gobernador le da la cara, los papacha y logra que se alcance esa química tan necesaria para que una administración opere.
Es el semblante de una ciudadanía que parecía que se había perdido entre la apatía, el miedo y la desconfianza y que se pensaba que ya no era recargable.
Pero no, este miércoles se percibió que los victorenses rebozan de vida y que con ese vigor del que goza la gente buena, amigable, amable y agradecida le regaló una sonrisa al Gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, durante la gira de trabajo que realizo por este lugar.
Y es que en varios actos de corte “callejero” el mandatario no perdió el piso y de buen humor hizo honor al cariño que le tiene a esta ciudad que lo vio nacer y que tantos gratos recuerdos le traen a la mente porque pertenece a una familia bien habida que siempre ha estado cerca una población sedienta de calor y de protección.
Es el rostro de un gobernador distinto al de los tiempos difíciles, más abierto, más confiado, más seguro y dispuesto, por eso los ciudadanos no regatearon sus muestras de afecto porque ahora lo empiezan a conocer tal como es.
Tal vez comprendieron ya que su ascenso al poder no fue sencillo y que no fue la improvisación, sino la cautela, la que lo obligó a no exhibir su mejor faceta desde un principio. Ahora se antoja que todo es diferente.
No bastan las fotografías ni las tomas televisivas para medir el tamaño del acercamiento que el gobernador tuvo con la ciudadanía local, porque en esos eventos se sintió el calor humano y la confianza que se le debe tener a quien maneja los hilos de esta entidad tan importante, tan masacrada y tan cambiante.
En uno de los actos, en el Polyforum, y desde su asiento, Egidio observo satisfecho a su compacto equipo de colaboradores todos ellos presentes y valoró uno a uno los discursos y las estadísticas sobre lo que se ha hecho por Tamaulipas y lo que falta por hacer en lo inmediato en esta entidad que ya tomo forma.
Estaban en esa comida con la sociedad de Ciudad Victoria, su esposa María de Pilar, y sus caballitos de batalla como Morelos Canseco Gómez, Norberto Treviño Manzo, Jorge Reyes Moreno, Alfredo González Fernández, Gabriel de la Garza y muchos otros que gozan de la confianza del mandatario para que Tamaulipas se transforme, crezca y prometa.
En la mesa principal, destacó la presencia de la señora Graciela De la Garza de Torre, cuñada del Gobernador, quien con agrado comprobó que Tamaulipas no se perdió entre la confusión y el desconcierto y que los pronósticos de color negro que se hicieron en el pasado inmediato se los llevo el fuerte viento para fortuna de quienes amamos esta tierra.
Vale mencionar que en estos eventos una joven propositiva, carismática y amable, como lo es la Directora de Atención Ciudadanía, Linda González Hernández, ha sido una de las piezas clave para este acercamiento entre la población y el gobernador, porque como si fuera la reina de las hormigas se multiplicó para escuchar, para registrar las demandas y para que estas reciban un trato rápido, como es el propósito del mandatario de pincelarle un rostro humano a Tamaulipas.
Estas giras de Egidio se repetirán por un Tamaulipas que merece atención, por un estado que rápido borra los oscuros nubarrones que cruzaron por su cielo.
Porque tiene guía, conducción y un esperanzador futuro.
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