El regreso de la “operación mochila”

Ma. Teresa Medina Marroquín

En los medios de comunicación existen temas recurrentes, que también podríamos llamar como “cíclicos”, los cuales se activan conforme se den hechos de coyuntura informativa.

Por ejemplo, cuando se da un accidente en alguna guardería se reactiva el tema de la seguridad en estos establecimientos; otro ejemplo más reciente es el mortal incendio en una cárcel de Honduras.

Y ahí vamos a conocer de nueva cuenta los niveles de hacinamiento en las cárceles, la seguridad en las mismas y hasta auténticos análisis sobre si en verdad existe readaptación social o las cárceles sólo son escuelas de criminales.

Uno de estos temas cíclicos que se reactivan cuando suceden incidentes graves de seguridad en las escuelas es la conveniencia de implementar la llamada “operación mochila”.

Ya salen directivos para apoyar el dichoso operativo; ahora salen padres de familia y dan a conocer su rechazo a la privacidad de sus hijos; incluso los jóvenes estudiantes expresan sus opiniones al respecto.

Pues ahí tienen que ha sido reactivada una “operación mochila”, pero no en las escuelas, como se podría pensar en primera instancia. No, el operativo al que haremos referencia ha sido reactivado en los partidos políticos.

Los partidos han comenzado su peculiar “operación mochila”, que no es otra cosa que “mocharse” con los posibles electores y para ello han dispuesto de todos los “guardaditos” que hay en existencia.

Por ejemplo, el gobernante Partido Acción Nacional, a través de sus delegaciones federales, ha comenzado a “mocharse” con los sectores de la población que tienen derecho a los programas sociales, como Oportunidades y Hábitat, sólo por citar dos de ellos.

Y a pesar de los señalamientos de actores políticos del PRI, principalmente, los funcionarios del Gobierno de la República niegan que existan intereses electorales en las jornadas ciudadanas, las cuales hemos de considerar parte de la estratégica “operación mochila”.

¿Y los gobiernos estatales priistas también se “mocharán”? En verdad, ojalá no sea así.

Ojalá que tanto el Gobierno federal como los de las entidades gobernadas por el PRI eviten caer en la tentación de politizar la entrega de apoyos a las personas en condiciones difíciles.

Y es que resulta hasta cierto punto molesto que aquellos quienes requieran de la ayuda oficial tengan que esperar a que lleguen los tiempos electorales para recibir la ayuda a la que, por ley, tienen derecho.

No señores y señoras funcionarios. No se vale condicionar los programas sociales a la emisión de los votos durante la próxima jornada electoral.

No se vale que se juegue con las necesidades de las clases marginadas para sacar provecho electorero de la pobreza en que viven millones de mexicanos.

No se vale que la “operación mochila” sólo sea activada cuando la cita con las urnas se acerca, dejando el resto del tiempo abandonadas a su suerte a millones de personas que padecen de hambre y frío.

Y no se vale por una simple y sencilla razón. Somos millones de mexicanos quienes pagamos puntuales nuestros impuestos para que los recursos, que en teoría son de todos, sean repartidos con equidad, con el fin de que aquellos menos favorecidos puedan ser ayudados en los momentos de adversidad.

Así que digamos no a las “operaciones mochila” y tantas otras negativas estrategias electoreras que sólo tienen como objetivo tener como rehenes a los millones de electores. En el pecado pueden llevar la penitencia.

De lo contrario, cabrían las recomendaciones que en estos tiempos también suelen hacer los candidatos: Toma lo que te den, pero vota por quien tú quieras.

Es la democracia, incipiente sí, pero la única que tenemos.

En fin, por ahora no me resta más que desearle un excelente día. Recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo. Hasta la próxima.

Hasta la próxima.

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