
– El tiempo libre siempre ha sido el mismo, la diferencia era cómo y con que lo empleábamos…
Carlos Peña Palacios/EnLíneaDIRECTA
Ana María López de Flores, Propietaria de local tradicional, dice como jugaba: “Con muñecas que eran hechas en casa, bañitos chiquitos, talladores, cazuelitas, mecatitos…“.
Según esta locataria tradicional los eventuales interesados en sus productos provienen de fuera.
“Ahora ya son carritos de control remoto…a veces a los niños si les llaman la atención, personas de Estados Unidos que les llaman la atención, y los niños aun compran trompos, baleros, esas cosas”.
Inclusive a la escuela se ha llevado la comodidad de un aprendizaje ya elaborado como las calculadoras electrónicas o teléfonos móviles con funciones matemáticas.
“Es que ahora está muy adelantada la ciencia y todo eso, a la vez, como les hace beneficio también les perjudica“, estima un voz populi.
La máquina del tiempo se echo a andar para el recuerdo de aquellos juegos.
“A las muñecas, a los platitos, unos juegos muy infantiles, muy sencillos, pues a la cuerda, al columpio que se hacía en los arboles”…
Aunque sobrevive la variedad de juegos o juguetes a precios alcanzables.
José Luis Gómez Bermúdez, locatario conocido, comparte: “Tenemos guitarritas, hay desde 20, 23 o 30 pero no rebasa los 50 pesos, unos burritos de planchar niños, juegos de comedor, recamaras, alcancías para sus ahorros, literitas, camas, baleros, trompos”.


