Coqueteo o flirting es la insinuación sexual o romántica de una persona a otra, indicando que se tiene un interés sexual. En todos los tiempos la coquetería es un tipo de práctica seductiva que se apega al código de etiqueta social, el cual generalmente desaprueba la expresión directa del interés sexual.
El coqueteo suele corresponder con el género femenino, aunque el término se usa actualmente en forma más genérica tanto para mujeres como para hombres, solo que en éstos se suele hablar de la galantería o la caballerosidad.
Hombres y mujeres en plenitud de salud, la mayor parte de la vida tenemos cierto halo de coquetería, es hasta natural porque forma parte del ser humano.
Lamentablemente “El coqueto” es el sobrenombre que en los últimos días se ha hecho famoso porque se fugó de las instalaciones de la Subprocuraduría de Justicia de Tlalnepantla, donde permanecía detenido como presunto responsable del delito de violación y asesinato de una jovencita en el Distrito Federal, aunque se investigaba su vinculación con otros siete casos de ataques a mujeres.
Los videos que han estado pasando en la TV nacional presentan a un sujeto de aproximadamente 30 años que dice ser chofer de un microbús de pasajeros que va de Valle Dorado, en Tlalnepantla, hasta el Metro Chapultepec, en el DF.
“El coqueto” en la TV cínicamente narró por lo menos dos casos donde dio pormenores como seducía a su víctima, la desmayaba semiasfixiándola, la violaba –incluso practicaba la sodomía- y finalmente las asesinaba “…porque tenía miedo que me denunciaran…”
Cometida su fechoría, el inculpado tiraba el cuerpo de su víctima en calles solitarias de la zona conurbada de la ciudad de México, pero siempre en la ruta de su microbús.
Entre el año pasado y este 2012, “El coqueto” victimó a 8 mujeres, solo que la última se hizo pasar por muerta y fue quien le denunció, lo que sirvió para que fuera detenido en su domicilio.
Pero si lo narrado hasta aquí no haya sido suficiente, entonces faltaría agregar que el asesino serial fue remitido a las oficinas de la Subprocuraduría de Justicia de Tlalnepantla, ubicadas en Barrientos, Tlalnepantla.
Explica el procurador que no pudo haberse ingresado a las celdas porque apenas estaba en proceso de investigación, pero lo tenían esposado y encadenado de los pies, lo que no obstó para que emprendiera la fuga, pese a los tres policías de guardia que lo ‘vigilaban’
Jesús Rodríguez Almeida, procurador capitalino, lo clasificó como “…una persona con un odio contra las mujeres y tiene un problema de género y por ello abusaba de esta chica, en este caso que investigamos nosotros”.
Al enterarse usted de esta noticia, seguro que ha calificado a este multi homicida como enfermo, como desquiciado social. La realidad es no solo el mal que padece gente como este conductor del transporte público, sino el papel de la policía que no deja de llamar la atención.
¿Cómo es posible que una persona esposada y encadenada de los pies se haya fugado por la ventana del baño sin ayuda de nadie?, ¿Porqué los policías al ‘percatarse’ de la fuga no hicieron la denuncia correspondiente y en su lugar, huyeron?
Con el respeto que se merece cada quién, no se puede decir que en realidad haya habido una fuga en solitario. La realidad es que sucedió lo que en el penal de Alpodaca, NL, cuando nos enteramos que los custodios y hasta un subdirector estuvieron relacionados con la fuga de los 44 reos.
“El coqueto” ahora anda huyendo y aunque ya se ofreció una millonada por su captura, veremos en qué termina todo este proceso de ‘confianza’ en los policías que con seguridad ya pasaron los filtros tan exigentes que les ponen en ésas áreas tan susceptibles de corrupción.
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