Entre Nos Por Carlos Santamaría Ochoa
La participación ciudadana
No es únicamente con el voto con que participamos en los comicios: los ciudadanos mexicanos tenemos doble compromiso con nuestro futuro y con la elección para Presidente de la República, senadores y diputados federales.
Para que todo el instrumento electoral funcione adecuadamente, se requiere de una serie de procedimientos que inician años antes, desde la promoción al voto y a la obtención de la credencial de elector, entre muchas otras acciones, todas, sancionadas por el Instituto Federal Electoral –IFE- y que tienen como objetivo el que tengamos una elección justa y confiable.
Se pueden decir muchas cosas, pero en lo personal consideramos que la fiabilidad de nuestros procesos electorales no tiene duda, porque está más que demostrado que el voto del ciudadano se respeta.
Es probable que haya dudas sobre la manera en que se obtiene: que si un partido propicia corrupción al llevar a cabo acciones previas fuera del marco legal, que si se compran votos y muchas otras cosas más, como la coerción al mismo, pero de que lo que uno marca en la boleta se respeta, no hay la menor duda.
La vida nos ha otorgado la oportunidad de participar en forma interna en un proceso, como parte de la estructura –estatal- del instituto encargado de vigilar y sancionar los procesos; en ese entonces, Tomás Yarrington Ruvalcaba logró una abrumadora victoria sobre otros contrincantes, incluyendo a Gustavo Cárdenas Gutiérrez, quien ya ni siquiera pudo declarar lo que es costumbre en algunos cuando pierden: que les habían robado o que había trampa en la elección. Fue tan abrumadora la victoria que todo mundo tuvo que aceptarla, y fue precisamente la voluntad popular la que decidió, tal y como sucedió con Eugenio Hernández Flores y con Egidio Torre Cantú, amén de las elecciones intermedias en las que se renovaron ayuntamientos y congreso local.
La validez no se puede poner en duda, porque ofende a cientos, miles y, en el caso nacional, a millones de mexicanos que hemos participado como observadores, funcionarios de casilla, candidatos, miembros de partidos políticos y también, a esos muchos que acudimos con nuestra credencial en la mano, sabedores que la decisión nuestra, acertada o no, será respetada.
Nadie dice que gane la mejor opción, pero no hay duda que siempre gana la que tiene más votos y que se manejan los números en forma limpia.
El IFE ha anunciado que para julio próximo habrá funcionarios de casilla insaculados de una lista de electores en todo el país, tomada de los que tenemos apellido que inicia con la letra “S” y que hemos nacido en diciembre como primera instancia. Es el criterio aprobado y el que regirá en la elección donde cuatro mexicanos buscan llegar a Los Pinos.
Desgraciadamente, muchos ciudadanos argumentan una y mil excusas para no presentarse a las elecciones como funcionarios de casilla. Nadie dice que sea la mejor jornada de nuestra vida, pero es menester participar y poner un buen ejemplo a los demás de lo que significa cumplir con los deberes cívicos que tenemos.
Somos excelentes para exigir, ahora, hay que serlo para cumplir, pues.
El IFE en todo el país, a través de sus juntas correspondientes llevará a cabo la invitación para participar en los comicios, y responsablemente hemos de aceptar, capacitarnos en lo que se requiere, y formar parte de ese numeroso ejército de mexicanos que defenderemos el voto popular, insistimos, sea cual sea el resultado del mismo.
Claro que todos queremos que gane el candidato de nuestra preferencia, pero eso lo decide la mayoría, y a eso se le llama proceso democrático, pero para que sea confiable, debemos estar cuando nos llaman.
Es importante, pues, estar pendientes por si nos requieren, hacer lo que debemos, participar y dar a los demás mexicanos la certidumbre que hemos hecho un buen papel, y que el de 2012 será un proceso respetado en la decisión ciudadana, por el bien de todos.
Comentarios: [email protected]