SNTE: Un respeto cuestionable
Dice un viejo refrán “Crea fama y échate a dormir”, ya aplica perfectamente a temas como aquel del pastorcillo que gritaba “Ahí viene el lobo”, y reía de la angustia con que lo iban a auxiliar; cuando realmente llevó el fiero lobo, nadie le creyó: lo mismo sucede con Arnulfo Rodríguez, profesor no por vocación sino por consecuencia, y hoy dirigente magisterial de un gremio que, aunque devaluado, sigue siendo el más grande de América Latina.
Antes de proseguir, el respeto a esos profesores que tienen vocación y ética, que saben lo que es ser profesor y que no han caído en los excesos de sus dirigentes sindicales.
Y tocamos el tema porque el aún dirigente sindical asegura que serán respetuosos del proceso electoral, y que los maestros no intervendrán más que como ciudadanos en el momento de ejercer su voto.
Lo que no dijo el dirigente es que cuentan con una directriz manipuladora y amafiada con el poder, que busca intereses personales más que gremiales, que busca posiciones para sus parientes y gente cercana más que beneficiar a miles de trabajadores de la educación.
Que busca solapar a holgazanes que, escudados en una de las más importantes y nobles profesiones, han caído en excesos, llevando a nuestro sistema educativo nacional a una crisis importante, donde los que pagan esos aspectos son los hijos de nosotros, los que gobernarán el día de mañana, carentes de muchos valores y conocimientos que nunca llegaron a las aulas, porque sus mentores estaban en “juntas sindicales, reuniones, comisiones” y otros buenos pretextos.
Arnulfo piensa que nos vamos a creer que su dirigente Gordillo no ha negociado al PANAL y al SNTE al mejor postor, como sucede con quienes comercian –o comerciaban- con su cuerpo en las esquinas oscuras de ciertos rumbos y barrios de cada ciudad. Nadie se traga el cuento de que estarán al margen y de que no seguirán la línea que les marque la señora que se ha apoderado del sindicado magisterial como si fuera propiedad privada, olvidando los postulados para los que fue creado.
Dice el señor Rodríguez que los maestros “acatarán instrucciones y respetarán la normatividad que establece la Secretaría de Educación, por lo que no llevarán la política a las aulas”. Hay parte de cierto: si no llevan la educación y formación, ¡menos la política!
Nadie creemos que denunciarán a sus dirigentes sectoriales y estatales cuando les marquen línea y les obliguen a votar por tal o cual partido o persona. Saben que su candidato propio nunca ganará, por lo que seguramente, estarán negociando en las cúpulas del poder el voto de miles, como si fueran mercancía.
Imaginamos a la Gordillo con algunos secuaces: “mira, yo te doy tantos miles de votos, pero a mi yerno, a mi hija, a mi tía… los haces secretario, contralor” o cualquier otro puesto que se le hubiera ocurrido. Así se ha manejado y no será la excepción.
Es por ello que, como el pastor y el lobo, nadie cree que los mentores que están identificados con la pseudo dirigente Gordillo y el señor Rodríguez no meterán las manos como siempre lo han hecho.
Creeremos en ellos el día que se sacudan esa tutela negativa, el día que cumplan como profesionales y nos entreguen generaciones de chicos con formación adecuada, creeremos en ellos, cuando dejen de fomentar la holganza en ellos y los alumnos, porque años después, las universidades pagan las consecuencias, y México padece los estragos de no haber recibido la instrucción necesaria.
El señor Rodríguez debiera dedicarse a buscar que los suyos obtengan beneficios a cambio de trabajo devengado, y todos contentos, porque queremos maestros comprometidos con la educación y México… como antaño.
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