Por Carlos Santamaría Ochoa
UAT: avances y desarrollo
Claro que es un orgullo para muchos de nosotros ser egresados de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, y también lo es cuando escuchamos cual es la realidad de nuestra máxima casa de estudios: en presencia del gobernador de Tamaulipas Egidio Torre Cantú, el rector de la UAT, José María Leal Gutiérrez ha hecho un recuento al presentar su segundo informe de actividades del período 2010-2014, su segundo esfuerzo.
El evento estuvo encabezado por el mandatario tamaulipeco, el rector de la UAT y personalidades de la ciencia y educación de México, así como asambleístas y muchos interesados en saber qué ha acontecido dentro de sus instalaciones.
Hay que destacar que el rector Leal Gutiérrez ha logrado significativos avances en nuestra universidad, lo que le ubica en un sitio de gran importancia: 35 de cada cien alumnos de educación superior en el estado son de la UAT, y para el año 2011 se llegó a una matrícula de 41 mil 153 alumnos; hubo 4 mil 842 egresados de las aulas de la UAT por 9 mil 143 nuevas caras en ellas. 54.1 por ciento, son mujeres y 45.8 por ciento varones. Esas son las cifras gruesas de la UAT, y su realidad actual.
¿Qué ha sido de la UAT en 2011? 3,193 becas con recursos propios y 5,206 del gobierno federal –PRONABES- suman 9 mil 116 alumnos que pueden seguir estudiando gracias a los apoyos institucionales: 21 de cada cien alumnos recibe apoyos, y eso es muy importante, considerando la situación que vive el mundo entero.
También se puede destacar el hecho de que 275 universitarios participaron en el programa de estancias académicas y de investigación, nacionales e internacionales para reforzar sus 172 programas académicos con que se cuenta, tanto en las preparatorias como en sus distintas unidades académicas: 3 de bachillerato, 2 técnicos básicos, 6 de profesionales asociados, 79 programas de licenciatura, 27 de especialidad, 45 de maestría y 10 de doctorado. Esa es la oferta que hace la UAT a la sociedad de nuestro estado y que ha sido bien recibida y aceptada por los tamaulipecos.
De la misma manera en que se apoya a lo que funciona, también se replantean opciones: seis programas nuevos se crearon y 9 desparecieron porque ya no son útiles a nuestra sociedad.
Hemos visto el desarrollo de la Universidad Autónoma de Tamaulipas desde muy cerca: los últimos diez años hemos participado en algunas tareas que nos han regalado la oportunidad de conocer más a fondo el quehacer universitario. Nos da gusto ver la transformación que tiene nuestra máxima casa de estudios y el rumbo que está tomando.
El rector José María Leal Gutiérrez, sin duda alguna, debe sentirse satisfecho con lo que se ha avanzado, aunque seguramente estará meditando qué hacer para crecer aún más, y para ajustar aquellos puntos en los que se necesita hacer algo más que estar, sin producir lo que demanda la sociedad tamaulipeca a diario.
Ya no nos podemos dar el lujo de tener una Universidad de membrete: las exigencias cotidianas nos obligan a mejorar y hacer que los egresados de la UAT tengan competitividad en el mercado laboral, que pueden ser factor de decisión en el ámbito investigador y la ciencia. Esa es al realidad que tiene hoy por hoy la UAT, y lo que muchos queremos escuchar.
Lejos están esos absurdos comentarios de mediocres que descalifican lo que se hace dentro de la universidad de todos nosotros, lejos, también, la duda sobre su calidad. Hoy está demostrado que existe lo necesario para hacer que la Universidad Autónoma de Tamaulipas sea lo que todos queremos que signifique en el ámbito no estatal o nacional, sino internacional.
Nos da mucho gusto, sinceramente, escuchar las buenas nuevas universitarias. Felicidades al ingeniero Leal Gutiérrez por su labor.
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