“Los privilegios acabarán, pero el pueblo es eterno”
Conde de Mirabeau
¿Quién dijo que la veda electoral no era buena?, ¿que el tiempo de las famosas inter campañas afectaría el proceso electoral que estamos viviendo este año? Definitivamente quien así lo pensó erró en su percepción de las cosas.
Echemos un vistazo a nuestro alrededor para ver algunas bondades de esta Ley Electoral que tantas confusiones ha creado, despistando en sí hasta a los mismos Consejeros del Instituto Federal Electoral.
Por principio de cuentas, ¿a poco no está descansando el amable lector de los trillados discursos que traen los ahora sí oficialmente candidatos a la Presidencia de la República?
Porque todavía no dan inicio de manera formal las campañas proselitistas y ya sabemos que Josefina Vázquez Mota defenderá la política calderonista, Enrique Peña Nieto capitalizará los hierros del actual gobierno federal y Andrés Manuel López Obrador seguirá con sus “amores” platónicos.
Por cierto, ahora resulta que los tres candidatos se envalentonaron y la sumisión, perdón quise decir reunión, con el vicepresidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Joseph Biden, fue para exigirle a las autoridades de aquel país que saquen las manos del plebiscito mexicano. Sí, al igual que usted, yo también les creo.
Pero bueno, retomando el tema que nos ocupa, la veda electoral también está sirviendo para que, en sus disertaciones, Don Felipe Calderón Hinojosa deje de hablar de su lucha contra la inseguridad en nuestro país y se enfoque a las necesidades que, a su pobre entender de la realidad que vive la sociedad, está solucionando.
De hecho este sería otro aspecto positivo, y tal vez el más importante, de la prohibición de hacer proselitismo en estos meses.
El Ejecutivo Federal está aprovechando (como lo mencionamos al inicio de las intercampañas) para echar toda la carne al asador, como se dice coloquialmente. No hay día que no se dé a conocer la entrega de obras o la implementación de programas sociales que beneficiarán, claro está, a los más desprotegidos, porque como representan la mayoría de la población votante pues a ellos hay que enfocar las baterías.
Otro pequeño paréntesis, amable lector. La pobreza es un factor fundamental en nuestro país, los políticos se han encargado de que no se termine y que, por el contrario, aumente exponencialmente. Siempre hay que tener reservas que permitan margen de manipulación.
Pero bueno, por eso insisto en que este aspecto es el más importante de la veda electoral: al fin la clase baja, al menos, está viendo acciones que permitirán aminorar un poco el olvido en que han vivido durante los últimos cinco años, aunque falta ver que dichos programas sean palpables por quienes realmente lo necesitan.
Lo malo de todo esto es que nada es eterno y vendrá la contraparte del proceso electoral.
La suspensión de los programas sociales aplicados por antonomasia, como lo son el de “Oportunidades” y “70 y Más”, es una reverenda torpeza de la Ley Electoral; bueno, más bien de quienes la elaboraron.
Y es que resulta inconcebible que mientras millones de mexicanos se encuentran en la pobreza extrema, a partir de mayo el reparto de apoyos sociales se tengan que interrumpir, una vez más, para dar paso al despilfarro de millones de pesos (muchos por cierto) que gastarán los partidos políticos en campañas que solamente sirven para dos cosas, al menos eso es lo que nos deja la experiencia.
Tres millones de pesos diarios en promedio es lo que desembolsará cada uno de los candidatos tan sólo a la Presidencia de la República, ¿verdad que es una ofensa a la pobreza?
Pero bueno, por lo pronto ¡bendita veda electoral!
En fin, por ahora no me resta más que desearle una excelente semana; y recuerde, en familia es mucho más sencillo ser feliz.
Hasta la próxima.
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