En cada sitio se tejen y entretejen historias de toda índole: fantásticas, apegadas a la realidad, mitos, leyendas y otras más; algunas evocan parajes de la historia y otras a los que hicieron posible ser lo que cada comunidad es, de ahí la importancia de “pegar oído” en los lugares a los que vamos, para aprender un poco más.
Hemos tenido claro que el aprendizaje se presenta en todo momento y tiempo, en cualquier situación y debe ser aprovechado, de ahí la importancia que tiene el hecho de atender cuidadosamente lo que se dice de nuestros prospectos a Presidente de la República en todas partes, incluyendo los malsanos comentarios en las redes sociales que, lejos de mostrar una buena opción para la información, nos están atiborrando de mensajes ofensivos en los que resaltan lo malo de cada uno de los candidatos, sin que nos den oportunidad de pensar siquiera en la manera en que podemos hacer frente a una elección fundamental para nuestro querido y amado México.
Ya vemos fotos y comentarios que hablan de la falta de inteligencia de Enrique Peña o de Josefina Vázquez, de la tozudez de López Obrador y casi nada de aquel otro ciudadano que ha pensado que hará un buen papel en los comicios donde, literalmente, “juegan” tres únicamente.
El caso es que se inventan cosas, se manejan cifras con esa maldad que proporciona la estadística y se juega con la inteligencia de todos nosotros pretendiendo hacernos creer que alguno de ellos ha sido un tonto, un tramposo u otras cosas más.
Ninguno puede decir que ha hecho una carrera llena de aciertos: todos han tenido momentos buenos y malos, y la crisis que vivimos es precisamente porque no tenemos políticos completos que puedan hacer frente a la situación actual del país.
Se habla, por ejemplo, del crecimiento en la macroeconomía durante los sexenios de Fox y Calderón, donde los porcentajes son los mejores en los últimos 30 años, pero no se dice que por los rumbos del cuarto distrito, Miquihuana, Bustamante, Tula, por San Luis Potosí y Zacatecas, Tlaxcala y otros lugares, el hambre está acabando con nuestros compatriotas.
Se dice que la devaluación ha sido mínima, pero hoy por hoy no podemos gastar lo que antaño gastábamos en viajes a los Estados Unidos por diversas razones: el caso es que las estadísticas son engañosas. No podemos negar que diga el presidente Calderón que estamos económicamente mejor, pero cuando volteamos a las colonias populares, entendemos que la justicia social no ha llegado a la mayoría de los hogares mexicanos, y eso lo vemos, no nos lo cuentan, así de claro.
También, entendemos que hay mucho qué hacer aún, y en ese sentido, nos gustaría tener campañas con mayor respeto a los contrincantes y que se deje de atacar a los de otros partidos.
Honestamente, no nos interesa saber qué es lo malo de cada uno de los candidatos presidenciales, sino qué es lo bueno que nos pueden regalar, para optar por una patria mejor, porque los problemas del México de nuestros hijos sean erradicados. Eso sí nos interesa, y mucho.
No somos de la idea de aceptar las críticas a Enrique Peña Nieto, como tampoco queremos forzosamente tener que ver las declaraciones de Josefina Vázquez Mota, ni los discursos ofensivos de la República del Amor, de Andrés Manuel López Obrador. No nos interesa, en buen plan, y quienes están llenando los correos electrónicos y el Facebook con mensajes estúpidos y carentes de fundamento de estos personajes, lograrán alejar a muchos de nosotros de las redes sociales.
Nada hay tan desagradable que tener que ver comentarios llenos de maldad, torpes y sin fundamento. Ojalá cuando inicien oficialmente las campañas, se pueda tener una competencia política a la altura del México de hoy.
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