Soy de los que opinan que el ser humano aprende siempre, a cada momento. No es necesario estar en el pupitre, porque el acto de aprender es en esencia natural, de ahí que los especialistas aseguren que un aprendizaje formal se planea a base de métodos de enseñanza y con técnicas de aprendizaje que garanticen lo que se pretende. Como en el colegio o la escuela pública.
Aseguran los pedagogos que el aprendizaje es el proceso a través del cual se adquieren o modifican habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores como resultado de la experiencia, la instrucción, el razonamiento y la observación.
El proceso del aprendizaje sin duda puede ser analizado desde distintas perspectivas, por lo que son varias las teorías que se pueden analizar. Sin embargo todos los principios coinciden en que es una de las funciones mentales más importantes del hombre, de los animales y sistemas artificiales es el aprendizaje.
Inicié esta columna con el tema del aprendizaje, porque llaman la atención los distintos ejemplos que los mexicanos tenemos y pese a que el aprendizaje es imitativo y natural, de plano no aprendemos o nos negamos a hacerlo, pese al conocimiento que nos brindan otras culturas.
Una de las cosas que podemos aprender y muy significativamente es el ejemplo de Don Mariano Rajoy, nuevo presidente español que expide una nueva ley buscando limitar a los diputados de aquél país, el exceso de prebendas que tenían con su antecesor.
Dice una nota del influyente periódico madrileño el País, que los diputados tendrán que atenderse médica y quirúrgicamente en las instalaciones de salud pública, algo así como las clínicas del IMSS o del ISSSTE de México y suspender o renunciar a la medicina privada mientras permanezcan en el encargo popular.
La idea central es que los legisladores españoles conozcan de ‘viva voz’ el tipo de Servicios Médicos con los que cuenta la población y donde se atienden los demás ciudadanos.
La reforma española llegó hasta la Constitución de aquél país y ordena, entre otras cosas, que los diputados sean empleados asalariados y durante su gestión, también carecerán de una jubilación por este mandado popular.
Reconocen los que saben de este problema, que debido a los abusos, la Reforma permite, mientras dure el mandato popular, que los diputados paguen su plan de jubilación como todos los españoles.
Sigue diciendo la nota periodística fechada en diciembre de 2011 que los diputados pagarán la cuota proporcional que corresponde a su salario para la Seguridad Social y por consecuencia tendrán derecho a los beneficios de ése régimen.
Una sorpresa más de esta reforma es que prohíbe que los diputados españoles voten en temas que en forma directa en temáticas que les ataña, como aumentos de prestaciones o a su propio salario.
Termina diciendo la nota del País que “Servir en el Congreso es un honor, no una carrera, por lo que los diputados deben cumplir sus mandatos (no más de 2 legislaturas) y después irse a casa y buscar empleo.”
Volviendo a nuestro país, será bueno que ahora que estamos en la ‘Veda Electoral’, los candidatos a legisladores federales, del color que me diga, hablen a los electores sobre estos temas, ya que sabemos los diputados y senadores mexicanos tienen sueldos, sobresueldos y compensaciones que dan miedo, solo de imaginar las cantidades de dinero que se asegura ganan.
Imagine usted a los candidatos del partido que guste, diciendo a los tamaulipecos que de ganar ellos la elección, cuando se enfermen, recurrirán a las clínicas del ISSSTE o del IMSS para que ahí los curen, haber si así se pudiera regularizar el abasto de medicinas y falta de médicos bien preparados.
Debemos aprender y hacerlo bien, debemos como ciudadanos no esperar a que otros nos hagan los milagros, debemos empezar a realizarlos nosotros mismos y si los candidatos a legisladores federales no hablan de estos temas, debemos hacerlo nosotros, ya es tiempo de que la voz del ciudadano se escuche, pero que retumbe para que hagamos una buena historia.
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