Seguramente vamos a ver en la prensa de este lunes el número de más de 300 mil jóvenes que regresan a las aulas junto con maestros y directivos de educación: dos semanas de vacaciones que han sido marcadas por un buen resultado en los sitios turísticos y el repunte, aunque no en la escala esperada, de la economía de estos lugares, tan necesitados de recursos.
A través de redes sociales vimos con gusto y un poco de añoranza, imágenes de muchos conocidos y amigos en sitios de recreo: playas y otros, aunque las playas han sido el destino preferido y nos ha dado mucho gusto volver a ver esas tomas aéreas de Miramar plena de gente o de Bagdad y otros puntos de nuestra geografía. Hay respuesta y eso es lo importante.
Pero los muchachos este lunes se integran a sus aulas: niños de preescolar, primaria, jóvenes de secundaria y bachillerato así como educación superior vuelven para tratar de concluir con un período de instrucción más, lo que les permitirá seguramente concluir sus estudios en poco tiempo. Bien por ellos, pero mejor porque regresamos a clases.
Algo que hay que considerar es el hecho de que los ciclos escolares cada vez son más cortos, con más puentes y días de asueto, lo que va en detrimento de la calidad educativa, que se supedita en algunos niveles a la presentación de la prueba ENLACE como una justificación a un trabajo que no se hace pero se espera se vea reflejado en el resultado.
El asunto es que en las puertas de las escuelas vuelven los congestionamientos y las esperas de impacientes padres y madres que aguardan a sus hijos. Los cuerpos de control vehicular deberán hacer ahora sí su trabajo y dejar de buscar los pretextos de siempre, procurando que los que nos acercamos a las escuelas cumplamos con la ley, que no nos convirtamos en motivo de bloqueo de la vialidad que joroba a más de uno.
Las escuelas ya preparan la salida, como suele suceder en algunas actividades: ya se han presentado evaluaciones de diversas unidades y pronto concluirá el ciclo escolar, por lo que algunos profesores hacen ajustes que les permitan tener una evaluación aceptable. Insistimos mucho en el hecho de que la calidad de la educación, por diversos y conocidos motivos, suele ser muy baja, pero en ese sentido, somos nuevamente los padres los encargados de propiciar que nuestros hijos cumplan.
No es pretexto que haya o no preparación en nosotros, no lo es tampoco el hecho de dejar toda la responsabilidad a los maestros: ya se sabe que no se puede ni se debe; no es bueno culpar a las autoridades de que nuestros hijos estén mal preparados, sino buscar una solución, porque sea cual sea el resultado de la búsqueda del “culpable ideal”, el hijo que no aprendió la suma de 2 mas 2 no sabrá por el hecho de conocer a quien no le prodigó la enseñanza adecuada.
En medio de un calor casi insoportable, que augura un verano terriblemente cálido, con temperaturas muy elevadas, en medio de una crisis que vivimos en las ciudades y la incertidumbre de las elecciones próximas, los padres tenemos que ponernos a trabajar más de cerca con nuestros hijos, esos que hoy regresan, luego de dos semanas de acostarse y levantarse tarde, de prodigarse algunos caprichos y gustos pero que hoy quedan supeditados a los fines de semana por asuntos completamente naturales.
Este lunes, pues regresamos a las clases, a las levantadas muy temprano y las carreras típicas de los hogares donde hay población en edad escolar, y bueno, hay que enfrentar esta situación y tratar de provocar que el resultado sea positivo.
Prepararnos más, mejor y adecuadamente debería ser la meta, y en el núcleo familiar es donde se pueden fomentar este tipo de acciones, cuando todos entendamos la importancia que tienen los otros miembros, y que sepamos comprender y aceptar la ayuda de los demás, cuando tengamos la responsabilidad para hacer lo que nos corresponde.
Buen regreso a clases, pues.
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