Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Desde ciudad Juárez hasta el Golfo de México, a pesar de que el agua del río Bravo es de buena calidad, no es recomendable para la recreación de los habitantes de las comunidades fronterizas, por la presencia de una bacteria que podría dañar su salud, alertó el titular de Comisión Internacional de Límites y Aguas de Estados Unidos, Edward Drusina.
Dijo el funcionario estadounidense que el organismo internacional está por terminar un estudio de impacto de la calidad del agua del Bravo, que será dado a conocer públicamente en agosto, y que hablará sobre la contaminación del agua de dicho afluente, la cantidad de coliformes, tóxicos, sales, minerales y otros contaminantes que contiene el río.
Por su parte, Elizabeth Verdecchia, directiva del Programa de Limpieza de Ríos de Texas, mostró su preocupación por una bacteria que está entrando al río Bravo por el norte del afluente, y al igual que Drusina, dijo que pese a la buena calidad del agua que es retornada al río a través de la planta tratadora, aún así no cumple con los parámetros de calidad estimados para la recreación, es decir, que puede ocasionar daños a la salud con el contacto directo.
“No intentamos alarmar a la comunidad ni consideramos que es un gran riesgo. Nos basamos que una bacteria encontrada (en el río) rebasa los estándares de riesgo”, dijo Verdecchia.
Abren CILA oficina en Laredo, Texas
Drusina y Verdecchia visitaron la planta internacional tratadora de aguas negras, después de haber inaugurado una oficina en Laredo, Texas, con la finalidad de atender de manera coordinada con su contraparte en Nuevo Laredo, los problemas de calidad y contaminación relacionadas con las aguas del río Bravo y sus afluentes.
“Nos interesa atender la calidad del agua del río Bravo, y lo que surja de sus avenidas, para resolver de manera conjunta las fuentes que las contaminen”, dijo Drusina.
Roberto Salmón, comisionado de CILA en México, acompañó a Drusina y a Verdecchia en la visita a la planta tratadora, y coincidieron en que las aguas del río están saneadas en un 90%, pero manifestaron preocupación por ese 10% de aguas que son arrojadas al río de manera directa, por asentamientos humanos que se han establecido en la orilla del afluente.
A esta visita asistieron los alcaldes de Laredo y de Nuevo Laredo, Raúl Salinas y Benjamín Galván Gómez, así como los cónsules Donald Heflin, de Estados Unidos, y Miguel Ángel Isidro, de México, además de funcionarios municipales.


