A veces leemos información adjudicada a servidores públicos, representantes populares o gente que tiene que ver con la sociedad en grandes términos, es decir, líderes y esas cosas, y no entendemos cual es su planteamiento, como que no han tenido la oportunidad de entender cuales son las necesidades de la gente, o de plano, no tienen conciencia de lo que hacen.
Es como alguien que tiene un negocio de clavos y no le interesa nada en el mundo más que vender clavos: mientras se los compren, no importa qué hagan con ellos o si la vida sigue, si hay fruta o agua potable: “si yo gano, lo demás no me interesa”
Qué flojera ser representante popular y pensar así, porque demuestra que ha llegado al cargo por una actitud oportunista al cien por ciento, y que no tiene idea de lo que es el compromiso con los demás.
Lo anterior viene a la mente al leer información que se acredita a Jesús González Macías, diputado que asegura que no hace falta aún atender asuntos de la verificación vehicular, porque todavía no estamos en ese punto.
¡Qué irresponsable forma de pensar del representante popular!, aunque para ser honestos, nadie lo eligió, porque es uno de esos diputados que llegan por obra y gracia de la casualidad y el amiguismo partidista.
Hay que imaginar que si así pensaran los doctores, no habría ser humano en el mundo, no habría esquema de vacunación y no habría reservas de mantos acuíferos. El diputado no tiene una mínima idea de lo que la contaminación puede hacer en nuestros hijos… y en los suyos, si es que tiene.
Populista a más no poder, dice lo siguiente, según información de prensa: El
nivel de contaminación en las principales ciudades de Tamaulipas no es
alarmante como para implementar un programa urgente de verificación vehicular,
dijo el diputado Jesús González Macías.
“Una medida de esta solo golpearía el bolsillo de los dueños de vehículos de
modelos antiguos, pero no puede considerarse un factor de contaminación como
para establecer la verificación vehicular obligatoria”.
Lo anterior demuestra que busca quedar bien con las mayorías, sin importar el daño que haya en el medio ambiente. Pero lo que más alarma es que es de ese partido particular familiar que se dedica, aparentemente, a cuidar el medio ambiente. Mire que decir que no urge escomo afirmar que el cambio climático puede esperar en ciertos lugares.
No tiene la mínima idea de que la contaminación está jodiendo el planeta entero, y llega igual a la Reserva de “El Cielo” que a la ciudad de Matamoros o Reynosa, a las playas del Golfo o a la ciudad de México, con la salvedad de que en algunos lugares tiene más impacto porque los pocos mecanismos de defensa de la naturaleza todavía funcionan un poco.
Pero el veneno está ahí, y la cantidad alarmante de carros-chatarra que el gobierno ha permitido que entren, no solo ha golpeado la economía de los que invierten y crean fuentes de empleo, no solo golpea la economía del país, sino que afecta la calidad del aire y vida natural de todos, de los 3.5 millones de tamaulipecos, de los 115 millones de mexicanos, y de todo el mundo en general.
Seguramente, en el PVEM no les enseñaron la diferencia entre contaminar y prevenir, o no tienen idea de qué hacer para evitar daños mayores.
Esperará, es casi seguro, que tengamos que caminar con máscaras de oxígeno, que nuestros hijos estén enfermos de sus pulmones o que padezcan enfisema pulmonar, para, entonces, declarar que “ES URGENTE HACER ALGO PARA MEJORAR EL MEDIO AMBIENTE”, que, con toda certeza, será una declaración electorera, como la que en esta semana que ha concluido emitió en forma por demás irresponsable.
Y ese, ¿es el tipo de políticos que tenemos? Algo hay que hacer, por el medio ambiente y por evitar la contaminación… política.
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