Sabemos que en cualquier ambiente laboral y de otra índole en el que participa el ser humano hay gente buena y mala: hay calidad y gente que navega sin ella, perjudicando al gremio y a quienes podrían ser los beneficiarios de sus acciones.
Y también, sabemos que hay muchos personajes muy delicados en su forma de percibir la información o críticas, y se sienten ofendidos por cualquier cosa, sin entender que en muchas ocasiones lo único que se busca es una crítica adecuada que nos haga mejorar, o más bien: que les haga mejorar.
Quien no entiende la crítica no merecería estar en cargos públicos ni ser factor de decisión.
La Secretaría de Educación ha anunciado que aplicará el examen de evaluación a profesores el próximo 24 de junio, para lo que se han mostrado contra la medida los dirigentes del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, ese grupo que comanda la señora Elba Esther Gordillo que, disfrazada de maestra ha hecho y deshecho con el gremio, el sindicado más grande de América Latina.
Pensamos sobre la evaluación: ¿cuál es el miedo? Hay muchos profesionistas que tienen que certificarse ante los Colegios o Asociaciones, y no conforme con ello, cada 2 o 3 de años tienen que re-certificarse, a manera de que la ciudadanía sepa que están “al día” en conocimientos y otros aspectos básicos para cumplir con su profesión.
No entendemos cual es el temor de los docentes del SNTE, porque si realmente dicen ser lo que son, si honestamente, tienen la capacidad que argumentan tener, en nada les afecta que se certifique que son muy buenos profesores… o muy malos.
En el segundo caso, si hay deficiencias en su aprendizaje, -que en muchos casos es sabido que existen dados los procedimientos de otorgamiento de plazas-, la autoridad no podría despedirlos, porque tienen derechos laborales, pero si exigir que en un tiempo prudente se actualicen y si no se hace, entonces que se les cambie, dejando sus plazas a los que verdaderamente quieren enseñar a nuestros hijos.
No es válido por ningún motivo el hecho de que reciban los niños mexicanos mala educación, y para ello existen escuelas que teóricamente debieron formar recursos humanos de calidad para hacer frente a esta importante demanda, pero no se justifica que quien no tiene la capacitación adecuada no quiera recibirla.
Definitivamente, consideramos que el temor de los profesores es por el hecho de que saben que las pruebas ENLACE y esos mecanismos existentes hoy en día no reflejan la verdadera calidad de lo que entregan a nuestros hijos; no nos podemos engañar, ni miente el que lo haga: la educación en México es deficiente, gracias a los gobiernos que hemos tenido, a las mafias sindicales y la apatía en general tanto de profesores como de padres de familia, que cómodamente dejamos la tutela educativa a nuestros hijos.
Pero definitivamente, somos de la idea de que el gobierno de la República, ya que no pudo imponer su autoridad en aspectos de seguridad o salud, lo haga en la educación y no se doblegue a los caprichos de la señora Gordillo y sus comisionados, que menos trabajan y no tienen calidad docente… ni moral.
Es hora de quitarnos la máscara, de ver lo que somos, lo que sabemos y la forma en que lo estamos comunicando, porque si no, México va a seguir siendo el agujero donde estamos metidos todos los mexicanos, donde la corrupción y el “valemadrismo” imperan a diario.
Ojalá la Secretaría de Educación se imponga como autoridad que es, que se note que educan con disciplina y la hacen valer, y que nuestros maestros se preparen para pasar la acreditación, si no, que estudien más… o que se vayan.
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Atentamente:
Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
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