Victoria y Anexas/Ambrocio López Gutiérrez *EL MANTE DE MI NIÑEZ.

Manejando por la antigua carretera, luego de disfrutar el paisaje de las comunidades de Victoria, Llera, Gómez Farías y Xicoténcatl, llegamos a Ciudad Mante donde, sería por el gusto de regresar, ya no supe nada de ese olor peculiar que se percibía al cruzar el canal; doblé por la avenida Manuel Cavazos Lerma, pasé por el viejo mercado municipal; la plaza principal y la iglesia siguen ahí; luego de reportarme con los familiares me hospedé en un hotel tradicional ubicado en la calle Enrique Cárdenas González.

Llegué a la urbe cañera el Día del Niño y no pude evitar evocar mi propia edad temprana cuando mi tío Modesto nos llevaba a comer al mercado unos enormes filetes de pescado frito que mis primos y yo degustábamos embelesados, gustosos de estar en la ciudad pues entonces vivíamos en una comunidad cercana de la huasteca potosina; también recordé cuando me llevaron a la clínica del IMSS a sacarme una muela que se había podrido.

El Mante de mi niñez incluye imágenes entrañables como las visitas a mi tía Leonor, el olor de las panaderías, el aroma del melado y el viaje por la sierra con las ventanillas abiertas sintiendo el aire de la libertad que se respira en las carreteras, ese mismo oxígeno seguro que consumí al regresar a tierras mantenses aunque haya sido por unas horas.

La ciudad de ahora ya no es aquella pues, en lugar de las mujeres excesivamente maquilladas y de faldas cortas que abundaban en el centro de la ciudad y los borrachos tirados en las banquetas, ahora presenciamos un desfile pues amanecimos en El Mante el primero de mayo y desde temprano las calles se llenaron de obreros (hombres y mujeres de todas las edades) que enarbolaban sus peticiones históricas.

Mientras devoraba con mis familiares unas riquísimas gorditas de huevo con chile y de papas, escuchaba las arengas de la clase trabajadora mantense donde daban cuenta de sus muchos sufrimientos por los bajos salarios y las escasas prestaciones; entonces le di de nuevo la razón a algunos de los clásicos y me convencí de que, efectivamente, la clase obrera irá al paraíso.

En Matamoros, en el aniversario conmemorativo del Día Internacional del Trabajo, la candidata del PRI al senado de la república Anastasia Guadalupe Flores Valdez se comprometió con miles de obreros a legislar para dar certidumbre a las fuentes de empleo, fortalecer las instituciones de seguridad social y revertir el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores y sus familias.

En este evento, donde también se celebró el 80 aniversario del Sindicato de Jornaleros y Obreros de la Industria Maquiladora, el Secretario General de la FRT de Matamoros Juan Villafuerte refrendó el respaldo de los trabajadores a los candidatos priistas que encabeza Enrique Peña Nieto para presidente, AGFV y Manuel Cavazos Lerma para senadores y Yanin García Delgado.

Estuvo presente el primer priista del municipio Alfonso Sánchez y AGFV dijo que también impulsará con carácter de urgencia las reformas estructurales, necesarias como la energética, que permita bajar las tarifas eléctricas y así disminuir los precios de la canasta básica”; dijo también que pugnará por una reforma laboral que legisle sobre la aprobación de un seguro de empleo temporal, para apoyar a los trabajadores y a gestionar la apertura de guarderías de tiempo completo para hijos de quienes laboran en turnos nocturnos.

Según un comunicado, los trabajadores, en voz de sus dirigentes, se comprometieron a votar por los candidatos del tricolor; “…este año vamos a tener la oportunidad de recuperar el rumbo del país, con nuestro voto a favor del PRI retomaremos el camino de la seguridad pública, una política económica de beneficio social y los programas de inversión y empleo”.

En otra parte de su discurso, la candidata del PRI al senado reconoció la aportación de los obreros cetemistas para mantener la paz y estabilidad laboral que ha distinguido a los sectores productivos de Tamaulipas y los invitó a celebrar este día, con la convicción de que “estamos a un paso de cambiar el rumbo y darle un destino seguro a los mexicanos”.

En su gira por Matamoros, Flores Valdez visitó la tierra donde creció y se formó: el ejido Progreso Agrario, conocido como Santa Librada; “…en Tamaulipas hay más de mil 300 ejidos, pero yo tenía que estar aquí con ustedes, con mis amigos, con mi familia”; previamente, visitó el ejido Rancho Nuevo, lugar donde formó su familia con Narciso Suárez y nacieron sus hijos.

Con la emotividad del encuentro con sus raíces y con su gente, la abanderada al senado dijo con orgullo, “…a donde vaya, a la responsabilidad que me toque desempeñar, saben que tendrán una aliada, como lo han sido ustedes para mí, porque aquí nunca hemos perdido una casilla”.

Para finalizar por hoy, vaya el abrazo de felicitación a mi cuñada Dora García Sáenz quien se jubiló esta semana luego de casi tres décadas de servicio en el Instituto Mexicano del Seguro Social (en El Mante, por supuesto); ella disfrutó con familiares y amigos de una alegre y merecida convivencia.

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