Cuando se trata de evadir responsabilidades, estamos más que buenos para encontrar pretextos: en absoluto compartimos la opinión de las autoridades municipales en el sentido de que la presencia miliar y el calor han propiciado que haya más borrachos en las calles.
La gente que bebe sale siempre, la gente que infringe lo hace todos los días, y no espera que haya calor, lluvia o vientos huracanados. Eso ya se tiene desde la formación inicial, y lo que suene a excusa no es más que un mero pretexto para justificar actitudes reprobatorias por donde se les vea.
Veamos: hay una ley de tránsito y vialidad, hay reglamentos y ordenamientos para todo y para todos, y la obligación de nosotros es cumplirla: así de claro, y no tenemos más que hacer que los artículos sean observados con prontitud y puntualidad. Por parte de nosotros, ya que la autoridad nos exige cumplir con los reglamentos, tenemos el derecho de exigir equidad, justicia y una manera adecuada de hacer cumplir la ley.
No somos tampoco de la idea de que un agente de tránsito con el solo hecho de hacer “concha” con la mano y pedir que le soplemos ahí, pueda certificar si andamos tomados, ebrios o borrachos, que para el caso de las infracciones, aplica lo mismo.
Queremos que se respete la ley y que los que la aplican sean justos y no se corrompan, para que lo anterior pueda funcionar.
El director municipal de tránsito Oscar Hinojosa Pérez ofreció una información a algunos colegas: “el calor y el sentido de seguridad han incrementado hasta en un 100 por ciento las detenciones por conducir en estado de ebriedad, y tan solo en el me de marzo hubo más de 400 detenidos por ese concepto”. Asegura el funcionario que había antes unos 25 o 30 casos por evento –no sabemos a qué se refiere con “evento”- y que hoy se registran de 50 a 60, pero antes eran unos 100, es decir, empeoramos pero no tanto.
No nos parece justificación el hecho de que porque hace calor se consume cerveza en forma desmedida. ¿Dónde está la cultura de la gente que se supone responsable? No podemos achacar al calor la forma en que muchos beben, y también, no es culpa del calor el que tiendas de conveniencia tengan promociones para que, con menos dinero tengamos más materia para embrutecernos.
Nada en contra del alcohol: se puede consumir con medida y responsabilidad. Estamos en contra de quien se embrutece y pierde todo sentido de responsabilidad al beber. A esos habría que cancelarles la licencia en forma permanente y dejarlos bajo la tutela de alguien que demuestre que sabe respetar la ley.
Los fines de semana salen los operativos de nueva cuenta, luego de muchos meses de estar prácticamente desaparecidos de la actividad oficial; hoy por hoy, están de nuevo tomando auge… y levantando infracciones como nunca.
Entendemos que hay que ingresar dinero a las arcas municipales: lo hemos platicado con el alcalde Miguel González Salum, pero no justificamos la forma en que se conducen los agentes de tránsito en su mayoría. Nunca lo aceptaremos.
Entendemos que dice Hinojosa Pérez que no se puede prohibir el consumo de alcohol, pero sí se podría hacer algo contra quien, embrutecido por las bebidas que consume, pone en riesgo su vida y la de otros inocentes. Esos irresponsables debieran acabar encerrados, sin derecho a jugar con nuestra existencia.
Suponemos que habrá otras estrategias para desalentar el consumo desmedido de bebidas alcohólicas, que autoridades de distintos niveles y rubros se reúnan para ver qué se puede hacer; suponemos que hay buena voluntad en el ayuntamiento de Miguel González Salum y que la hay con Oscar Hinojosa Pérez, pero la verdad, queremos resultados, queremos tranquilidad y seguridad, no abusos.
Y que cada padre de familia asuma su parte de responsabilidad, que es lo más justo.
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Atentamente:
Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
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