La idea del Partido Verde de que si el gobierno no tiene la medicina, qu3e la pague, no es mala, sin embargo, se presta a muchas suspicacias. Cierto es que las instituciones de salud en ocasiones no tienen lo que requerimos. Existe un cuadro básico establecido bajo ciertas políticas que en ocasiones tiene fuera del mismo medicamentos necesarios para algún padecimiento.
Suponemos que se podrían eficientar los servicios, a manera que el usuario –paciente, pues- no tenga necesidad de dar vueltas y vueltas sin éxito, o que le den parte del medicamento y tenga que regresar por más.
La idea del doctor, cuando receta tal o cual cosa por dos meses o más, es para que el paciente no esté dando vueltas y no congestione los consultorios, dejando el paso libre a quienes necesitan de la atención más que ellos.
En España tienen problemas muy serios en cuanto a la atención médica se refiere, y es preocupante, aunque la verdad sea dicha con toda honestidad, nos preocupa lo que acontece en nuestro querido México.
El sistema de abasto de medicamentos allá es interesante: los hospitales del sector oficial –la sanidad española, como le llaman allá- tienen sus farmacias limitadas, como suele suceder en todo el mundo, inclusive países desarrollados.
Sin embargo, cuando uno necesita algún medicamento que no está en el cuadro básico o que no lo hay en existencia, se tiene un procedimiento interesante: se le entrega al paciente o derechohabiente la receta y éste la puede surtir en cualquier farmacia española, sin distingos ni nada por el estilo, dado que no se privilegia a algún particular en especial, y permite que el usuario pueda lograr tener su tratamiento a tiempo.
Sucede en ocasiones que en México tardan en entregarnos el medicamento y ello implica erogar en la compra oportuna… o dejar el tratamiento por la paz.
Los españoles entregan la receta que es retenida por el farmacéutico, quien corta de la caja de los fármacos el código de barras –viene punteado, para su fácil desprendimiento- y lo tiene que pegar en la receta: de otra forma, nunca se le va a pagar porque no comprueba haber entregado el medicamento.
El sistema ayuda a que se lleve a cabo un manejo transparente en cuanto a medicinas se refiere y permite que haya transparencia. Hoy en día, aplica la sugerencia de recetar las sales y no la marca, a manera de que el sector sanitario pueda economizar en el pago de medicinas, pero no se deja de entregar por ninguna manera a nadie.
Dicen algunos candidatos que verán que se entreguen los medicamentos o los vales, sin embargo, somos de la idea de que es mucho mejor garantizar al enfermo el que junte con sus medicinas a tiempo. Cuando no hay billete suficiente, el paciente deja de tomar sus medicinas, interrumpe su tratamiento y obviamente, no se cura como quisiera el doctor, ocasionando en muchas ocasiones que tenga que ser hospitalizado al no completar su tratamiento y empeorar, con el consecuente gasto que implica: cama, personal y demás: un ingreso hospitalario es más caro que una o dos cajas de medicinas, sin duda alguna.
Podría el gobierno federal establecer un sistema similar, buscar en qué se puede imitar para eficientar y de esa manera, IMSS, ISSSTE Pemex y todos los organismos del Sector Salud, incluida la Secretaría, podrían otorgarnos, no más, no menos, sino lo que necesitamos.
Y en el caso de enfermos crónicos –diabéticos, hipertensos y otros- podría establecerse un sistema para que no ocupemos más espacio que el necesario en la consulta y que nos garanticen la entrega de nuestras medicinas, para que, si no nos vamos a curar porque no existe cura, al menos, que no vayamos a empeorar por falta de medicina.
Más que vales, habrá que revisar los sistemas de abasto y distribución, pensamos.
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