En voz de funcionarios y ex funcionarios de la educación no solo de Tamaulipas sino también de muchos especialistas en el estudio de las matemáticas, esta es una ciencia difícil, sobre todo por el desconocimiento al razonamiento lógico de los humanos.
Lo anterior ha provocado que se tenga la imagen de ser una asignatura altamente susceptible de reprobación escolar y las estadísticas de todos los países ahí están, pese a que se organizan cursos, seminarios, simposios y hasta congresos para la enseñanza y el aprendizaje de los números y tal parece que no dan resultados.
Son pocos los estudiantes –hombres y mujeres- que se imponen como reto el aprendizaje de los números y sus derivados y cuando llegan su dominio, entonces empieza el juego mental, el juego del razonamiento y hasta ganan dinero.
Muchos de los que han logrado ‘dominar’ a las matemáticas han jugado con sus números y leyes estadísticas que combinados con los métodos de investigación social, surgen pingües negocios sobre todo en épocas electorales y no solo en México.
La razón es muy simple porque de los Métodos de Investigación Social ha surgido la Técnica conocida como “Encuesta” que no es otra cosa más que el “conjunto de preguntas tipificadas que se dirigen a una muestra representativa, para averiguar estados de opinión o aspectos de un hecho en específico…”
La definición no es arbitraria, la extracto del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua en su página 403 de una conocida casa editora del país, lo que debe dar certidumbre sobre lo escrito.
También es relevante decir a usted que una “muestra representativa” es la parte de un todo, pero para hablar en términos científicos la representatividad se maneja en porcentajes de ese todo y según la escuela de pensamiento que se siga. Acepto que en los porcentajes no hay un criterio mundialmente aceptado, pero el mínimo habla hasta de un 10%.
Detengo las explicaciones de los números, el método de investigación, la encuesta y la muestra, para pasar al razonamiento de los hechos que han acontecido en esta campaña electoral 2012, donde hemos visto sorpresas muy grandes.
Una de las reflexiones que debemos hacernos es el tiempo que tarda el INEGI, con el personal que contrata temporalmente para llevar a cabo un censo poblacional –recuérdese que por ley debe realizarse cada 10 años- por lo menos tarda 10 meses en realizar y 12 en publicar.
Luego entonces ¿Porqué las empresas encuestadoras que se anuncian por la TV nacional tardan días, en obtener números a favor de un candidato y ubicar a los demás en una lista? La respuesta probable es la muestra, que de ninguna manera es representativa de un total de la población.
Luego entonces, al no ser una aplicación rigurosamente metodológica –científica- se cae en la comercialización, se salen de los parámetros de la ciencia y aparece el manipuleo mediático.
Una regla de oro de la comunicación dice que la repetición sistemática de un dicho, termina finalmente por ser una verdad y usted sabe que hemos comprado algo porque en la TV dicen que “sale bueno”, pero no existe una persona que usted conozca que tenga la misma opinión como experiencia personal, siempre es la misma fuente.
La mayor parte de las encuestas, quizá un 95%, dejo el 5% por aquello del error, desde las primeras publicaciones electorales han dado como triunfador a un candidato, lo que va formando opinión en los votantes, aunque las empresas, pocas, hablan de la muestra y el criterio que se empleo para obtenerla.
Los números publicados en las encuestas hablan de primero a cuarto lugar y el segundo y el tercero son los que se mueven –hasta alternativamente- pero el 1º y el 4ª, nada, conservan su estatus con mayor o menor número, pero es el juego matemático-visual que exigen los partidos.
¿Verdad, mentira? Usted es quien juzga, usted da el veredicto y con ello la sentencia, o sea su voto.
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