“La integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones”
Juvenal
No sé si fue una estrategia de campaña, un lapsus calami o de plano un derroche de soberbia, inseguridad, paranoia, autoritarismo y provocación, que bien se habían mantenido disfrazados con episodios románticos llenos de falsedad.
Lo cierto es que a Andrés Manuel López Obrador lo traicionó su ego, su verdadera personalidad, y la obsesión en que se ha convertido para él llegar a Los Pinos a como dé lugar, a costa de lo que sea sin importarle que, como figura pública y política de gran influencia, juega con las voluntades de sus seguidores.
Y es que no puede entenderse de otra manera que un día hable de fraude electoral, aun y cuando no se han realizado las elecciones, alentando posibles brotes de violencia social, y otro día descarte conflictos postelectorales.
El candidato de las izquierdas de nueva cuenta demostró que no está dispuesto a perder las elecciones del primero de julio y que lo de irse a “La Chingada”, en caso de no resultar ganador, no fue otra cosa más que un ardid publicitario.
Claro está que ante las reacciones del Instituto Federal Electoral, los grupos que no comparten sus ideas y hasta los mismos perredistas, López Obrador se vio obligado a recular asegurando que “aceptará el resultado de la elección del próximo 1 de julio, porque éste no será cerrado, será muy claro y le favorecerá”.
Pero AMLO ya había enseñado el cobre y eso, eso simple y sencillamente le valió varios puntos en las preferencias electorales.
Y es que la sociedad mexicana lo que quiere es un cambio de estrategias para sacar adelante nuestra economía, que se generen empleos bien remunerados, que se disminuya el costo de la canasta básica y la suspensión de más cargas fiscales a través de aumentos mensuales en los hidrocarburos y otros productos y servicios con los que se dañan el ya de por sí deteriorado patrimonio.
Los mexicanos simple y sencillamente ya no queremos más acciones que detengan el crecimiento y superación social. Sí, ya estamos hartos de manifestaciones sin sentido, de agresiones sin fundamento, de revueltas sociales que no llevan a ningún lado.
Con la respuesta de la sociedad ante la postura de López Obrador, queda claro que no se quiere volver a vivir el vergonzoso episodio de hace seis años, que en verdad se busca un líder que transforme el encono en armonía, y esa esperanza que creó El Peje hace apenas unas semanas, con su actitud, desafortunadamente se ha perdido en unos minutos.
En fin, AMLO enseñó el cobre y caro pagará porque a estas alturas del partido revertir una mala tendencia es difícil.
Josefina y la cuota de género.
Josefina Vázquez Mota recordó su condición de mujer y retomó el tema de la gobernabilidad femenina en nuestro país.
La candidata panista aseguró que México está preparado para ser gobernado por una mujer. Y doña Josefina no se equivoca: ¡claro que México está preparado para que lo gobierne una mujer!, faltaba más.
El problema es que la única mujer que aspira a ocupar tal responsabilidad desafortunadamente ha dado muestras de que es ella quien no está preparada para gobernar a nuestro país.
De entrada descuidó la cuota de género que tenía a su favor prefiriendo las confrontaciones estériles y acusaciones sin sentido contra sus adversarios, principalmente Enrique Peña Nieto.
Olvidó que a una mujer se le convence con argumentos firmes, con acciones contundentes que tiendan a mejorar nuestra condición femenina. Vaya pues, pasó por alto que más de la mitad del padrón electoral somos mujeres y prefirió hacer una campaña para hombres y ahora tendrá que pagar las consecuencias de ese “pequeñísimo” error.
Hoy más que nunca México está preparado para ser gobernado por una mujer, no se equivoca doña Josefina, pero descuidó la cuota de género y ya no hay tiempo para corregir el error.
En fin, por ahora no me resta más que desearle una excelente semana y recuerde ser feliz, en familia es mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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