Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Decepción ante falta de “sangre”

Por interés personal y profesional, estuvimos pendientes del segundo debate oficial entre los cuatro candidatos a la presidencia de la República, y que decepcionó a los más “connotados críticos” que han sido etiquetados como tales por las televisoras comerciales del país, y uno que otro individuo que se jacta de ser político de verdad.

No coincidimos con los postulados de algunos de ellos, al afirmar que el debate lo ganó la candidata del Partido Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota, porque, según dijeron, fue la que más cuestionó y se enfrentó sobre todo a Peña Nieto.

No coincidimos, porque entendemos que el debate es con el propósito de que la ciudadanía pueda ver las ideas y propuestas de cada uno de los aspirantes al máximo puesto en México político, y no el ver en forma por demás sensacionalista quien tiene más sangre al término.

Imaginamos que estos “críticos” han de ser fieles espectadores del programa de Laura, la sudamericana feminista que en lugar de aportar, envenena a nuestras familias, con el contubernio de Televisa y las autoridades que permiten que se pase al aire una emisión tan nefasta.

Suponemos –esperamos acertar- que los virtuales votantes hemos visto y entendido parte de las propuestas de cada uno de los cuatro aspirantes; necesariamente, hemos coincidido con uno de ellos, sin que lo anterior descalifique a los demás, aunque hay su excepción: la señora participante se dedicó a tratar de hacernos creer que vivimos en un cuento de hadas o a pretender engañarnos con un pataleo propio del que está en el río, ahogándose sin remedio.

Sin lugar a dudas, la falta de comentarios agresivos de los dos más importantes candidatos desilusionó a muchos, acostumbrados a ver como nos mientan la madre o como insultan de una manera estúpidamente complaciente, como sucede con algunos grupos políticos que, al no pensar como ellos, nos tildan de inútiles, retrasados mentales, faltos de sensibilidad y otras cosas más. Nada hay más equivocado que lo anterior.

Coincidimos con algunas otras personas en el sentido de que se escuchó, se dejó hablar a los demás, y finalmente cada uno de los votantes tomaremos una decisión en julio próximo.

La decepción de muchos se presentó al no escuchar los insultos y las descalificaciones repetidas; cierto que hubo algunos comentarios con los que no coincidimos, sin que lo anterior quiera decir que pensamos que quien los hizo está mal de la cabeza.

Sería interesante tratar de ver las cosas como son, como se pretende que se lleven a cabo, como las piensa la gente, sin esperar ver el río de sangre, la piedra o la bomba para poder sentirnos satisfechos. Nadie quiere, hoy en día –bueno, casi nadie- que las cosas se lleven por el camino de la violencia. Es lo que menos quiere México y cada uno de los que vivimos aquí.

Ahora, a ya pocas semanas de la gran decisión, esperamos que esos decepcionados por tan poca agresión –que no es lo mismo que agresividad- puedan pensar razonablemente a la hora de emitir su voto, que los que tenemos la oportunidad de elegir lo hagamos en un ambiente tranquilo, y que, sea cual sea el resultado, lo aceptemos.

Sabemos que habrá una enorme vigilancia en el proceso entero, y que difícilmente se podrá cambiar ilegalmente el resultado: los partidos y las autoridades del IFE están preparándose para vigilar estrechamente la jornada de julio primero.

No envenenemos más el ambiente, por favor, dejemos a un lado los gritos, insultos y pataleos, tratemos de vivir y convivir como una comunidad civilizada, donde la democrática decisión de la mayoría será respetada.

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Atentamente

Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación

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