La década de los años 50 a 60, del siglo pasado, sobre todo las juventudes del mundo hispano, glorificaron a hombres como Ernesto Guevara, mejor identificado como ‘El Che Guevara’, nacido en Rosario, Argentina, el 14 de mayo de 1928 y asesinado en La Higuera, Bolivia, el 9 de octubre de 1967.
La simpatía y el respeto al ‘Che Guevara’, se la ganó junto al cubano Fidel Castro porque no solo se enfrentaron, sino que triunfaron en contra de la inteligencia armada de los Estados Unidos, nuestros vecinos, cuando derrocan al gobierno de Fulgencio Batista, impuesto al pueblo cubano para salvaguardar los intereses gringos.
Fidel y el ‘Che Guevara’ conformaron el proyecto de liberación del pueblo cubano, puesto que a esta isla del Caribe, se le consideró la ‘cantina’ y el ‘prostíbulo’ de los estadounidenses.
Al ‘Che’ se le reconoce como político, escritor, periodista y médico argentino-cubano, con participación directa en la isla desde la Revolución y hasta el año de 1965 en la organización del Estado cubano.
Existen varias hipótesis sobre la salida del ‘Che’ de la isla caribeña y se habla desde liberar otras naciones, hasta de un supuesto ‘pleito’ con el Dr. Fidel Castro y no faltan los exagerados que aseguran había un complot cubano para asesinarlo.
La figura del ‘Che Guevara’ Guevara este 2012 adquiere nueva significación porque aparece, casi inmediatamente después del #yosoy132, una menudita mujer, linda de rostro, ojiverde, segura al hablar y nacida en Santiago de Chile en el año de 1988, con estudios de licenciatura en geografía y reconocida dirigente estudiantil.
Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling, mejor conocida por la simplificación de su largo nombre como Camila Vallejo, pareciera es la nueva ‘Che’ que viene a México con un discurso a favor de #yosoy132.
No debiera extrañar la visita de un extranjero a nuestro país, pero si estamos en medio de una elección presidencial, donde los jóvenes están jugando un importante papel, entonces es importante la presencia de la ex presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile entre 2010 y 2011.
Camila Vallejo es de las mujeres más populares de Chile al grado que se convirtió en uno de los símbolos de protesta más nombrados en las redes sociales de aquél país, al recibir una buena evaluación general de la ciudadanía.
En una encuesta realizada en agosto de 2011 los chilenos reflejaron un importante apoyo a la dirigencia del movimiento izquierdista, con evaluación positiva de un 77%; pero Vallejo en particular, solo ella, recibió el 68%, según datos publicados en ‘El Informador’
La misma fuente periodística asegura que en una encuesta aplicada exclusivamente a jóvenes chilenas en septiembre del mismo 2011, Camila Vallejo obtuvo el 43% de menciones espontáneas respecto a la ’chilena más admirada’, superando a Michelle Bachelet (32%) y Violeta Parra (27%).
La figura de Camila Vallejo fue galardonada a la ‘Rebelión de los jóvenes’, premio establecido por el semanario alemán “Die Zeit” cuando analizaron y evaluaron el movimiento estudiantil chileno junto a otras manifestaciones, como las protestas de indignados españoles y la primavera árabe.
Pese al apoyo ciudadano Camila Vallejo ha recibido duras críticas por su militancia comunista y dirección del movimiento, aunque muchas de ellas se consideran de carácter misógino y machista.
Después de lo anterior vienen dudas: ¿Qué hace Camila en México?, ¿Porqué el dispositivo de seguridad – ¿privado o del gobierno del DF?- que le acompaña a todos lados?, ¿Quién financia y con qué causas la estancia de la Chilena en México?, ¿Existe algún tipo de visa especial que el gobierno mexicano otorgó a la chilena?
Si bien es cierto que el nacimiento de #yosoy132 nace ‘espontáneamente’ por estudiantes de la IBERO por las expresiones del mexiquense EPN, luego del abucheo y las declaraciones del líder del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, en relación al manipuleo juvenil, también es cierto que hay muchos kilómetros de tinta escritos sobre este movimiento estudiantil mexicano y sus nexos con la cúpula del PRD.
No debemos omitir que estamos en plena campaña electoral y que faltan menos de dos semanas para que las urnas electorales empiecen a recibir los votos de los ciudadanos esperanzados, las boletas nulificadas de los desesperanzados o la inasistencia de los desalentados, de los que nunca pudieron ser convencidos.