Es cierto que somos inconformes por naturaleza; los habitantes de esta maravillosa capital tamaulipeca estamos enojados cuando circulamos por una calle y encontramos que está cerrada por cualquier situación: obras, mitin, protesta o lo que sea: no nos gusta estar esperando por causa originada por otras personas.
Algunos nos tachan de intransigentes, que porque no podemos esperarnos sin hacer berrinches, pero, sinceramente, ¿A usted le gusta desviarse, más en horas consideradas “pico”? A nadie nos gusta, y sucede cuando trabajadores del Ayuntamiento, Comapa, Telmex u otra empresa de servicios a la sociedad lo hace. No queremos comprender que esas obras son necesarias. Recordamos cuando abrieron la calle Hidalgo para cambiar tuberías de agua: casi nadie entendía que éstas tenían prácticamente medio siglo y urgía su cambio y rehabilitación. Hoy, nadie se acuerda de aquellos días en que tuvimos que tomar la calle Matamoros o Zaragoza para llegar a nuestros destinos. Sucede siempre, y nada hay que lo pueda evitar.
Si es cierto que podría hacerse el esfuerzo porque se llevaran a cabo en horas que ocasionaran menos trastorno, por ejemplo, si fuera en la zona de la calle Hidalgo, podría hacerse en la noche, cuando los comercios están prácticamente todos cerrados; caso contrario en zonas residenciales, donde la hora que, suponemos es la mejor, sería en las mañanas, donde se afectaría a menos cantidad de vecinos. Ese estudio corresponderá a la autoridad competente, y nosotros tendremos que asumir la consecuencia: aunque no nos guste, hay que aguantar.
Lo que se convierte en inaguantable es el que un grupo de vividores manipule a humildes ciudadanos, quienes marchan pidiendo escuelas, Internet, vivienda, atención sanitaria, seguridad, despensas y algo más. La cultura del paternalismo que ya no funciona en México y que algunos pseudo líderes explotan de maravilla.
Un claro ejemplo lo constituye un hombre que responde al nombre de Esteban Ruiz Lozoya, quien ahora pide que sus seguidores no paguen servicios, lo que pensamos, es injusto por donde se vea: quien consume servicio tiene que pagarlo en la medida de su consumo, así de claro.
El agua, por ejemplo, que se debe cuidar entre otras cosas, debe ser pagada por todos los que habitamos esta ciudad, y no debe haber pretexto para no hacerlo, al igual que la luz o servicios como teléfono, cable u otros.
Suponemos que cada quien consumirá de acuerdo a su ingreso y pagará en esa proporción, lo que consideramos más que justo. Esteban Ruiz Lozoya y su movimiento semi-fantasma nos amenazan y rompen con la libertad que tenemos los demás de trasladarnos, igual que lo hacen los elementos que bajo las siglas de Antorcha Campesina quieren chantajear al gobierno del estado.
Siempre hemos sido de la idea que, en estos casos, debiera aplicarse la ley en todo su rigor a todos por igual, para acabar con la forma de vivir de unos cuantos que, por cierto, violan los derechos de los niños, al exponerlos a un acto de violencia, a las inclemencias del sol, entre otros factores.
Suponemos que las autoridades de todo nivel deben responder a las demandas ciudadanas de toda índole, pero también consideramos que no todo se puede recibir gratuitamente, que las familias y sus jefes algo tendrán qué hacer para merecer estos apoyos.
No por ser pobre o rico se tiene que limitar el acceso a cualquier recurso: la ley debe beneficiar a todos por igual, pues.
Y con las temperaturas que estamos viviendo, estar parados a más de 40 grados, solamente porque una horda de incomprensibles e incomprendidos colonos quieren que el gobierno les resuelva todo, hasta la vida misma. Solamente les faltó pedir que se festejen sus aniversarios en el Centro Cívico o algo por el estilo.
No perdamos la idea de para qué sirve el gobierno, no abusemos, ni a favor, ni en contra, por favor.
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Atentamente
Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación
Ten un buen día!