Es triste ver que muchos ciudadanos nos quejamos y nuestras voces son acalladas con desplantes que nada tienen que ver en un sistema como el nuestro: ignorar a los gobernados es una de las cosas que no debiera hacer nadie, ¡vaya! Ni los que tienen un cargo en un club social o algo por el estilo.
Hemos sido muy respetuosos de los ordenamientos referentes a la ley de tránsito en la localidad, sin embargo, seguros estamos que a nuestro presidente municipal no le informan adecuadamente: le ocultan lo que realmente pasa en las calles de la otrora ciudad amable.
Vamos por partes: la ley explica que nadie puede circular sin placas y para ello hay que cubrir los impuestos correspondientes que, por cierto, en una decisión para nosotros muy atinada, no se cubre siempre y cuando se esté al corriente de los pagos tributarios. La tenencia no se paga cuando se ha cubierto lo anterior.
En ese sentido, vemos no decenas, sino cientos de automóviles que circulan con placas del estado de Texas, en Estados Unidos de América, o de plano no traen forma de identificarlos; en otros casos, circulan con placas no del proceso de emplacamiento anterior, sino de muchos años atrás.
La disculpa que ofrecen muchos ciudadanos es que no tienen el recurso para ponerse al corriente, y nosotros pensamos en la forma en que cada uno nos hicimos de nuestro vehículo: comprar un carro implica pago de gasolina, mecánico, mantenimiento en general y las obligaciones de ley. Si no se puede cubrir lo anterior, no se debe aspirar a tener un carro, porque cada derecho genera obligaciones.
El asunto es que nuestros agentes están muy prestos para infraccionar a quien viola el límite de velocidad: se apostan en calles amplias –boulevares, avendas y libramientos- y con la pistola que les dice –no nos consta- que hay velocidad inmoderada, aplican la infracción correspondiente, de la que les dan una comisión.
Sin embargo, los vehículos que no ofrece identificación –placas- no los molestan, y esos los hay por cientos, probablemente miles, en nuestra querida ciudad capital.
Otro problema es el polarizado del que tanto hemos hablado y de lo que mostramos nuestra inconformidad, dado que el inclemente sol nos perjudica la salud y eso no está considerado en la ley. Simplemente, las autoridades dicen: “si usted trae polarizado, se lo quitamos y lo infraccionamos”. Nada de lo anterior es real.
Insistimos en la cifra: cientos o quizá miles en la ciudad circulan con plásticos demasiado oscuros, comenzando con los de las mismas autoridades y mucha gente que supone tener el recurso –económico o social- para evitar ser molestado.
Haga el ejercicio: párese en cualquier esquina y cuente los primeros veinte carros o camionetas que circulen, y verá que al menos un 75 por ciento circula con vehículos polarizados.
Entonces surge la pregunta: ¿Y la autoridad, qué está haciendo? No detienen autos de lujo a gran velocidad, no detienen a quien circula sin placas o con placas que suponen que el vehículo es de contrabando, no detienen a los que tienen polarizado.
Suponemos que no se han dado cuenta que todos sabemos de lo anterior. Victoria cuenta con un buen gobierno, y el alcalde siempre se ha prestado al diálogo –nos consta- con todo ciudadano que se acerca a él, por lo que pensamos que alguien de sus colaboradores le oculta la cruda realidad que acontece en nuestras calles todos los días.
Somos de la idea de que las leyes, absurdas o no, deben respetarse por sobre cualquier argumento, para eso están, por lo que hacemos el exhorto para que se lleve a cabo una estricta revisión de todo lo anterior, y nos hagan sentir que estamos ante una autoridad que, sin contemplaciones ni varas de distinto tamaño aplica la ley.
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