Maremágnum/Mario Vargas Suárez *La toga y el birrete

Prácticamente a una semana de abrir los ojos ante una nueva realidad electoral, los fest conocidos como graduaciones vivirán los estragos de la famosísima ‘Ley Seca’, ésa regla popular y de observancia obligatoria que impide el consumo de bebidas alcohólicas antes y durante la jornada electoral, como la que habremos de vivir el próximo domingo.
Bien sabemos que las fiestas de graduación son festejos donde tradicionalmente hay borracheras juveniles, porque finalmente el estudiante egresa de su escuela que le formó como profesionista.
Sin embargo debemos aclarar que los bailes y las ceremonias de graduación son momento s distintos, uno es social y el otro solemne y éste último se significa cuando la autoridad máxima escolar, cambia de ángulo la borla que cuelga del centro del birrete, como señal de haber ingresado a un grado de la academia, de la ciencia.
Aclaro, ‘birrete’ es un gorro con forma prismática rematado con una borla, usado en actos ceremoniales, por magistrados, jueces, letrados, abogados y componentes de la comunidad universitaria en ocasiones solemnes.
El birrete y la toga forman el vestuario formal de un graduado en ciencias y pareciera que se ha convertido en muchas partes del mundo en el uniforme usual de un graduado universitario.
Inicialmente el uso de la Toga y el birrete estaban reservados en ambientes académicos norteamericanos para los poseedores del grado de ‘master’, pero luego fue adoptado por los bachilleres.
En México alcanzar el grado de Bachiller era muy significativo, un especie de reconocimiento social para ingresar a la educación universitaria y de ahí desarrollarse como un profesional al servicio de los demás.
En los tiempos actuales ser bachiller no tiene tanta significación porque ya no son unos cuantos, como antes, sino que ahora las aulas universitarias se ‘copan’ con los bachilleres que ingresan semestre a semestre.
Lamentablemente las graduaciones escolares poco a poco han ido perdiendo credibilidad, porque los padres de familia y los maestros de las escuelas de educación básica están ‘graduando’ –no sé de qué- a los escolares que egresan del Jardín de Niños, de la educación Primaria o de la Educación Secundaria.
En los niveles señalados, menos en preescolar, se están dando el lujo de que la escuela organiza ‘La graduación’ y hasta viajes y ‘bailes’ o comidas en honor de los recién “graduados”.
Sin embargo y pese a lo que maestros o padres de familia pudiesen pensar, la Ley General de Educación en México es clara cuando reconoce solo TRES grados académicos, a saber: licenciatura, maestría y doctorado.
Pese a lo que dice la Ley, maestros y padres de familia con en el ánimo de celebrar de alguna forma la terminación de cursos de sus hijos, se organizan desde misas de acción de gracias hasta las fiestas de carácter social que se señalaron en párrafos arriba.
La misma Secretaría de Educación –en los tres niveles de gobierno- está limitada en sus acciones porque no puede prohibir que este tipo de actos se lleven a efecto dentro o fuera de la misma institución.
Es una contradicción de los padres de familia que siempre se quejan de las cuotas escolares y no falta quien hable de éstas como negocio privado de los directores de escuelas, pero la realidad es que los papás no se miden cuando de gastar se trata a favor de sus hijos, aunque solo para ‘un ratito.
Por cierto al hablar de graduaciones ¿Sabía usted que de los cuatro candidatos a la presidencia de la república solo uno de ellos se puede distinguir por ser el que más títulos académicos posee? Los tres restantes solo tienen el grado de licenciados y conste, no todos se titularan inmediatamente al culminar sus estudios escolarizados.
Alcanza el espacio para decirle a usted que en la historia reciente dos ‘pasantes de licenciatura’ –PRD y PAN- alcanzaron el título académico con el Plan global de Desarrollo de su administración: Manuel Andrés, por la UNAM y Vicente Fox Por la Universidad Iberoamericana.
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