A unos cuantos días de que finalice el período de los 90 días de campañas electorales, los diferentes candidatos a la presidencia de la República dieron a conocer el ‘músculo’ y de qué están hechos, por lo que en espectaculares cierres tratan de impresionar con el acarreo masivo, el populismo exagerado y con la fabula de Alicia en el país de las Maravillas, a un electorado hastiado de tanto circo y de promesas incumplidas que rayan en la burla.
Si de llenar un estadio se tratara, no solo con tortas, entrega de despensas y 200 pesos a cada persona bastaría, ya que en el caso del PRI, el evidente acarreo y la obligada inserción del electorado cautivo a un padrón de beneficios, es muestra palpable de un ‘músculo político’ hecho a base de hormonas.
En el caso del PRD, la austeridad fue rota de manera abrupta cuando ese partido contrató grupos musicales millonarios para motivar la presencia del electorado que gusta de este tipo de música como el del grupo Intocable.
Por consiguiente, da la impresión de que el candidato de las izquierdas se transformó de pronto en una especie de estrella de rock para verter su mensaje teniendo como trasfondo la música grupera de este grupo texano, y de esa manera si no hubo acarreo, el mitin de la izquierda coaligada fue un espectáculo tipo Talk Show que tomo ‘prestada’ la popularidad de dicho grupo para hacerse de presencia.
En cuanto a la candidata del PAN, no solo no cortó ni orejas ni rabo como ella dice, sino que poco faltó para que el toro la embistiera, debido a la gran cantidad de renuncias de prominentes panistas y de hombres clave en la política nacional de ese partido, que han mostrado su animadversión hacia la candidata y su apoyo al PRI, partido del que esperan les cobije en caso de ganar las elecciones presidenciales.
El cuarto candidato, el del PANAL, da vuelos de avispa desorientada, y pese a que lleva un aguijón muy venenoso, su veneno no hizo la menor mella en el dinosaurio priista ni en el Mesías redentor, quienes de manera muy cerrada competirán el uno de julio por ganar el máximo galardón de este circo de 90 días que terminará con aplausos y besos para el ganador, aunque la dama de azul y blanco pudiera darles a ambos un fuerte dolor de cabeza.
En suma, creo que ninguno de los cuatro contendientes tiene las agallas necesarias, ni el valor ni mucho menos la capacidad como para enfrentar las graves carencias de nuestro país y dar solución a los grandes problemas nacionales, como son el hambre, la pobreza, el desempleo, el crecimiento económico, el desarrollo social, la inseguridad, el narcotráfico, la impunidad, la corrupción, la crisis en el campo, la ausencia de tecnología propia, la educación, la migración y tantos problemas que tenemos y que no han sido solucionados.
Pero creo que pese a ello e independientemente de quien llegue a la presidencia de la República, el ganador no podrá darle solución a todos, porque son tantos y tan complejos, que ni los cuatro candidatos juntos y trabajando en el mismo proyecto, podrían lograrlo, porque ni los edictos ni los decretos sirven para ello.
Se requiere además de voluntad y trabajo, la recomposición total del sistema político, económico y social que tenemos, y para ello se necesitan no solo 6 años, sino tal vez veinte o más años, porque se trata de problemas que fueron generados no solo por los 12 años que el PAN ha estado en el poder, sino también por los reductos de poder y los privilegios que durante 70 años acumuló el PRI, partido que pese a todo sigue ofreciendo impunidad e inmunidad a diestra y siniestra para no perder esa grandiosa oportunidad de recuperar no lo que considera suyo, sino lo que le fue arrebatado de las manos por su terquedad.
Sin embargo, los cuatro contendientes piensan que el país es una propiedad privada que puede manejarse al antojo de cualquiera, pero se les olvida que hoy, a diferencia de hace tres y más años, han surgido nuevos actores sociales que han entrelazado una red se comunicación mucho más eficaz de las que tiene los partidos sociales.
Han demostrado los estudiantes universitarios que tejer redes fortalece la correlación de fuerzas, y esto justamente es lo que pudiera darle un giro inesperado a las elecciones del uno de julio, algo a lo que siempre estuvieron ajenos los partidos políticos y sus candidatos, y que ahora de manera tardía tienen que reconocer para no perder ese supuesto liderazgo entre algunos sectores sociales.
Y es que hoy como nunca se espera, al menos eso es lo que se prevé, que la participación social independiente y no solo inducida por los partidos, sea lo que pudiera cambiar los resultados a la hora del conteo de votos, y si así fuera, ninguno de los candidatos estará seguro del triunfo.
Ello porque el PRI confía en su voto duro para ganar; el PRD confía en que los sectores marginados y los estudiantes se vuelquen en las urnas a su favor, mientras que el PAN espera que las mujeres le den su voto de confianza, bajo la premisa de que el 51% de los votantes son mujeres en este país.
¿Qué podemos esperar entonces? La respuesta estará el uno de julio por la noche, cuando los resultados preliminares emitidos por el PREP, nos digan quien será el candidato triunfador, aunque espero que sea el menos malo y no el peor, porque ninguno de los cuatro merece la consideración de ‘bueno’ por parte de la sociedad, porque le han fallado sistemática e históricamente.
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En Nuevo Laredo aunque los cierres de campaña no serán tan espectaculares, la tarde de ayer la candidata del PRI a la diputación federal, Verónica Flores, esperaba ver una plaza de toros llena para poder verter por última ocasión en su campaña ante más de cinco mil simpatizantes, la esperanza de mejores días para esta sufrida ciudad.
El candidato del PAN, Glafiro Salinas, más austero que su contrincante, con caminatas y marchas espera tratar de convencer hasta el último minuto, que es el candidato ideal para sacar del bache a nuestra ciudad.
Mientras tanto, la joven inexperta de Lizbeth Marín, candidata por el PRD, espera ganar la mayor cantidad de votos aprovechándose de su simpatía y frescura, lo que nunca será suficiente para un candidato, ya que a ello se debe sumar capacidad, talento, inteligencia y mucho apoyo, el que esta chica no tiene, ya que del dirigente estatal de su partido, Jorge Valdez Vargas, es un verdadero corsario de la política, un oportunista que al igual que en la anterior campaña, se vendió al PRI para satisfacer sus intereses mezquinos.
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Es una verdadera lástima que el TRIFE le haya retirado la candidatura al Senado a Diana Chavira Martínez, quien pese a ello continúa con su campaña b ajo el argumento de que no se le ha notificado de manera oficial dicha decisión.
Diana ya tiene cierta experiencia, buena o mala pero al fin experiencia, como legisladora, y ya daba por hecho que sería senadora debido a que su posición en la lista del Partido del Trabajo la privilegiaba para ello.
Pero ahora, con este fallo de último momento, parece que las cosas no le saldrán como esperaba, ya que el desconocimiento vino desde adentro, es decir, todo indica que surgió del partido Movimiento Ciudadano, con la finalidad de que Emiliano Fernández, dirigente de dicho partido, sea el candidato pese a que en las boletas ya no se le puede incluir su nombre.
Surgen también los nombre de Victoria Aguilera, esa controvertida regidora que se había apoderado del ex partido Convergencia y que lo había hecho familiar, al estilo del Niño Verde, por lo que fue expulsada, por lo que no creo que sea ella quien pueda ocupar el lugar de Chavira.
Pero también suena el nombre de la activista Juani Camacho, mujer de muchas batallas y ahora representante del Movimiento Ciudadano en la región, y aunque sus posibilidades son mayores que las de Victoria, también la descarto, porque en política se manejan intereses y privilegios de los más audaces, y no aptitudes y ganas de quienes en realidad pudieran merecer un cargo semejante.
Y en esta caso Maquiavelo se equivocó, porque creo que el fin no justifica los medios, ya que los medios son por sí mismos la finalidad de cualquier proyecto político, y el que no tiene medios nunca llegará a ningún caro de elección popular. Aunque bien pudiera decir que en política el fin justifica los miedos de cada aspirante.