Sin lugar a dudas muchos de los que vivimos en esta nación hemos de disfrutar los días subsecuentes, desde la fecha hasta el día de las elecciones: no habrá más descalificaciones de parte –al menos- de los candidatos, ni la llamada guerra negra o guerra sucia que han emprendido con la magia de la tecnología.
Muchos aprovecharon para tratar de hacer parecer que uno u otro instituto político había violado la ley electoral, argumentando que entregaron despensas, que dieron dinero en efectivo y muchas cosas más, llegando a las tarjetas bancarias donde, asumen, se depositaron hasta 60 mil pesos. Claro, es la fantasía de quienes argumentan estas cosas, insultan y descalifican.
No habrá más publicidad oficial al menos, porque se ha convocado a la gente a hacer su lucha casa por casa, vecino por vecino, para que, el 1 de julio, se pueda cantar victoria.
Mucho se ha dicho en este tiempo –poco más de 100 días- en las campañas, y desgraciadamente, algunos se dedicaron a enlodar el proceso con una serie de descalificaciones infantiles, aunque hay otras que tienen algún sustento, pero no se justifican por el hecho de que hubo un solo protagonista en el proceso: Enrique Peña Nieto, dado que sus contrincantes, o al menos, los dos más fuertes, se dedicaron a estar pendientes de lo que hiciera el priísta para criticar y denunciar lo que supusieron era ilegal. Nada comprobado, como suele suceder: solamente golpes mediáticos, como también suele suceder.
Culpas por doquier terminaron. Solo restan estos días para que cada quien haga el análisis serio y a toda conciencia para entender los planes de los protagonistas y entregar su confianza, vía voto, al que consideran que será el mejor prospecto para la presidencia de México.
El Instituto Federal Electoral señala que a partir de este miércoles, a las 24 horas, ya no se podrá hacer proselitismo, aunque no dudamos que gente con la mente torcida siga haciendo énfasis en las cosas que realizan los demás en aras de obtener el sufragio.
Nos han querido meter miedo a los ciudadanos con versiones que nada tienen que ver con la realidad; riesgos siempre hay: un borracho que llegue y altere el orden de cualquier casilla o un intransigente de esos que nunca faltan, y que quiera echar a perder el buen trabajo de los miles de mexicanos inmersos en el proceso como actores sin reflectores, es decir, los que han –hemos- participado en el proceso de preparación para los comicios.
Esperamos, sinceramente, que la mayoría de los mexicanos, y en particular de los tamaulipecos, salga a su casilla a votar, dado que eso garantizará una muy buena elección y el resultado no podrá ser rebatido.
Viene la parte fundamental: el reparto de paquetes electorales, checar que la documentación y material venga completo, y el conformar las casillas el domingo próximo con los funcionarios que para tal efecto fueron elegidos, así como los representantes de los partidos políticos, que se permita el accionar de los observadores electorales que deberán, todos, identificarse como marca la ley, solo eso.
Hay una lista de representantes de partido, tanto los que están en cada casilla como los que pueden ir y venir de una a otra, y eso será responsabilidad del presidente de la casilla correspondiente, y que seguramente tendrá en sus manos la vigilancia en este sentido. Nadie que no esté acreditado podrá estar en las casillas.
Ojalá esos revoltosos que no se registraron no vayan a hacer sus desmanes a la hora de la elección, porque no falta un loco que quiera tener privilegios aunque no se haya registrado.
Ya falta menos: ahora ha que reflexionar, aunque suponemos que la mayoría sabemos por quien se cruzará nuestro voto: lo anterior no surge de un día para otro, pensamos, y lo importante es que la gran mayoría salgamos en la jornada cívica del domingo próximo.
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Atentamente
Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación
Ten un buen día!