El mexiquense Enrique Peña Nieto tiene sobradas razones para estar feliz ya que, con algunas dificultades, parece que regresará el PRI a los Pinos; el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador parece tranquilo con los millones de votos conseguidos por las izquierdas adornados con las posibles gubernaturas de Morelos y Tabasco y Josefina Vázquez Mota obtuvo una votación bastante decorosa, además, su PAN retuvo el gobierno de Guanajuato y avanzó incontenible en varias entidades como Tamaulipas.
De entrada habría que apuntar que la mayoría de las encuestas respondieron, como siempre, a los intereses de quienes las encargaban pues las optimistas daban cerca de 20 puntos de ventaja a EPN, sin embargo, la diferencia apenas quedó en un solo dígito lo cual provocó que AMLO decidiera esperar a que avanzara el conteo oficial; JVM seguramente recibió instrucciones de reconocer su derrota a nivel nacional pues no debemos olvidar que su PAN controla la administración federal y quiere una transición tersa.
Una de las novedades de nuestra defectuosa democracia es que hemos derrotado el bipartidismo consolidando un sistema electoral de tres partidos nacionales que disputan territorio, programas e ideología; puede decirse que la derecha es la gran perdedora a nivel nacional, que el centro y la izquierda dominarán el escenario los próximos seis años con todo lo que ello implica; esperemos que haya políticas públicas que beneficien a las mayorías, que haya más distribución de la riqueza y que se liquiden los grupos mafiosos dentro y fuera del poder.
En un análisis inicial puede afirmarse que no hay ganadores absolutos ni perdedores eternos pues la democracia aun defectuosa ha avanzado al grado de darnos un equilibrio entre poderes; habría que ver si esos poderes son capaces de lograr equilibrios internos, es decir que el nuevo presidente pueda incluir en las políticas públicas lo que plantearon sus adversarios que, juntos, sumarían una amplia mayoría nacional; el congreso tiene el deber de ser más responsable y ver por el bien de la nación antes que los intereses de partido.
Vale insistir en la responsabilidad con la que están trabajando los actores principales de esta obra: JVM se adelantó a anunciar su derrota; EPN se esperó hasta el último para decir que va ganando; Felipe Calderón ofreció su respaldo al puntero y AMLO habló de esperar los escrutinios oficiales; mención especial merece el titular del IFE, Leonardo Valdés Zurita, quien trabajó duro para garantizar el respeto a la voluntad popular.
En el plano local, hasta el momento de redactar estas líneas (la mañana del lunes), El PAN obtenía una votación sin precedentes derrotando a la fórmula senatorial del PRI y ganando para la causa albiazul siete de los ocho distritos electorales federales castigando sin misericordia al comité que aun encabeza Lucino Cervantes Durán quien, sin duda, representó un lastre que deberá analizarse en las horas siguientes.
Al menos el distrito 05 parecía amarrado para el priista Enrique Cárdenas del Avellano quien hace seis años ganó en El Mante y ahora triunfa en Victoria con más de 60 mil votos (muy cerca de las votaciones históricas alcanzadas en el pasado por el agrónomo Humberto Filizola Haces y el médico Rodolfo Torre Cantú); aunque había tristeza por los resultados de otros distritos, en la casa de campaña de ECA ya festejaban con discreción la posibilidad de que el 05 sea el único distrito para el PRI con todo lo que implica para el futuro.
En lo que pude ver personalmente, la jornada dominical transcurrió con toda normalidad; como casi siempre, acompañado de mi esposa, acudí a la misa donde me sorprendió la cantidad de gente; eran las siete y media de la mañana lo cual indicaba que la gente había decidido salir a la calle; me asomé a la casilla ubicada en el 15 y 16 Hidalgo comprobando que, antes de las ocho, ya se estaba instalando y ya había unas cuantas personas formadas para votar.
Terminando la misa acudimos a la casilla que nos corresponde, me formé y nos pasamos casi una hora charlando con doña Nereida, una vecina que es promotora del voto desde hace décadas y que frecuentemente recibía llamadas al celular; debo anotar en abono a la buena conducta de todos los promotores del voto, que la señora sólo daba orientación sobre ubicación de casillas y les pedía a sus familiares y amigos que tuvieran paciencia y se formaran donde les tocaba.
Tanto en mi sección electoral como en muchas otras, pudimos notar la sana convivencia entre los votantes y entre los representantes de todos los partidos políticos; luego de votar, acudimos a un Oxxo a recoger nuestros cafés gratuitos que se habían promocionado con anterioridad, desayunamos en casa, fuimos a surtir la despensa y nos dispusimos a disfrutar la fiesta del domingo.
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