Se dice rápido, pero son ya 28 años de existencia, de prolífica existencia: el Hospital Infantil de Tamaulipas llega a esta edad con una gran aceptación social por la trascendencia de su labor.
Recordamos aquellos tiempos cuando doña Leticia Cárdenas de Martínez Manautou conformó un equipo que trabajó muy intensamente para lograr cristalizar aquel sueño de tener un sitio para los chicos, en donde no se les trate como adultos chiquitos o como niños de distinta edad, sino que se les diera su lugar como personas, que es lo menos que merecen.
Este lunes, el secretario de Salud Norberto Treviño García Manzo encabezó la ceremonia especial en la que se recordaron los 28 años de existencia del hospital que se construyó pensando en los pequeños y que ha tenido grandes especialistas para su atención, aunque en ocasiones haya alguna persona que no visualice la importancia de este maravilloso lugar.
Su primer director fue el doctor Carlos Castro Medina, y posteriormente ha habido una serie de profesionistas de la salud que encabezan esta institución, misma que ha participado activamente en el que tengamos una opinión distinta a lo que deseábamos.
El Hospital Infantil de Tamaulipas nació como producto de una necesidad social, par atender a esa población en un espacio creado para ellos, con especialistas de prácticamente todas las áreas. Los mejores fueron contratados y el HIT ha sido una garantía de atención. Hoy en día, ha sufrido varias transformaciones por el crecimiento de la demanda de atención que hay en la población. La atención sigue siendo de excelencia y se ha logrado ubicarlo entre los mejores del país.
La ceremonia estuvo encabezada por el secretario Treviño García Manzo y el director, Carlos Guillermo Morris Garza, médico victorense que ha propiciado el crecimiento físico y de infraestructura médica, de atención y de calidez al hospital que es un referente en el noreste mexicano.
Por sus salas y camas han pasado una serie de casos que son exitosos en cuanto a la obtención de la salud, para beneplácito de los familiares de estos pequeños que hoy por hoy cuentan con un buen espacio, con los adelantos tecnológicos y la calidez humana que se requiere. Los niños se tienen que atender de la mejor manera posible, y eso lo han entendido prácticamente todos los trabajadores del Hospital Infantil de Tamaulipas.
No es fácil mantener la excelencia sin la participación de todos los involucrados, es decir, quienes conforman la plantilla laboral del hospital, y que se han identificado con la causa.
Lo anterior no es posible que se obtenga si no está la gente comprometida; el hospital cuenta con una buena infraestructura y el apoyo de las autoridades de Salud y en general del gobierno de Tamaulipas. Se ha entendido la importancia del mismo y ha habido apoyos extraordinarios para que crezca en su nivel de atención.
Allá, por Tamatán se ubican sus instalaciones y lo mismo se atiende a personas con nivel socioeconómico aceptable que a ese sector importantísimo de gente que no tiene recursos para una adecuada atención.
El hecho de celebrar 28 calendarios de existencia no es fortuito. Somos de la idea de que el Hospital Infantil de Tamaulipas debe seguir conformando el mejor equipo de atención para los chicos de nuestra entidad que requieren de la mejora de su salud, pero para ello, el equipo es determinante: la gente, los aparatos modernos y sobre todo, la actitud, que es lo que ha distinguido a estos profesionales de la salud durante casi tres décadas.
Solo nos queda felicitar a quienes están dentro de este proyecto tan noble, y exhortar a los involucrados a seguir superando metas, buscando la excelencia cada día, y en ese sentido, ofrecernos lo mejor de lo mejor, que bien lo merecemos los tamaulipecos.
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Atentamente
Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación
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