¿Qué es lo que sigue?
Aún cuando el PRI de Tamaulipas aún no se repone del fracaso que obtuvo en las elecciones federales del uno de julio, se rumora a su interior la recomposición total de su estructura, sectores, organizaciones y dirigencia, toda vez que es innecesario el análisis de lo que ocurrió ese día, ya que en el PRI se votó en contra del PRI, sumado a la copiosa votación ciudadana, y esa es la razón de su derrota en la entidad.
Se han hecho señalamientos en contra de importantes personajes de ese partido, a quienes se les califica de no haber hecho lo suficiente como para haber obtenido el triunfo, pero la verdad es que hasta el momento no se han hecho acusaciones directas ni oficiales, por lo que pienso que cuando todos se dicen culpables, nadie es responsable de la derrota del PRI, al menos eso es lo que se da a entender al interior de ese partido.
Sin embargo, es de comprender que la contundencia del triunfo del PAN en el estado, se debe más que a un posible efecto del movimiento #YoSoy132 y a la participación ciudadana, al fracaso de la estrategia política que ese partido llevó a cabo antes y durante la larguísima campaña de 90 días.
En el PRI, confiado en su voto duro y en la fortaleza de su estructura, se pensó en que al igual que en casi todas las elecciones anteriores, arrasaría y dejaría como evidencia de que en Tamaulipas, sería invencible.
Pero las cosas no salieron como esperaba la dirigencia de ese partido. El temor que había sentido se hizo patente el día de las elecciones, al haber salido en masa los tamaulipecos, los que castigaron al PRI su arrogancia con el voto de en contra, porque la verdad es que el PAN no ganó en Tamaulipas, el PRI fue el que perdió al haber votado parte de su estructura territorial y sectorial, por un PAN que de antemano se sabía perdedor, pero que emergió envalentonado luego de darse a conocer el cómputo de las primeras casillas en este primer distrito electoral y los restantes 7 distritos.
No haré la descripción de lo que ya sabemos, per diré que en el PRI urge que su militancia recomponga el camino; les urge que la dirigencia en los 43 municipios sea ocupada por un político de mañas y con amplio conocimiento del espectro político en el estado.
Tiene que ser un hombre que imponga, que proponga y que anteponga la razón de la política por encima de política de la razón. Un operador político de calle que conozca a cada uno de los dirigentes y representantes de los organismos y sectores que integran ese partido.
No debe ser un político que vea al partido como una empresa, sino como una parte de la estructura social a la que pertenece y a la que le debe respeto y rendición de cuentas.
Por eso es que Lucino Cervantes Durán, actual dirigente estatal del PRI, debe salir, al igual que Enrique Resendez, dirigente en esta frontera, y no porque hayan hecho o no mal su papel, sino porque su ciclo al interior de ese partido terminó con las elecciones, y porque se le vienen encima las elecciones municipales y la renovación del congreso local.
Las nuevas dirigencias deben pensar que debido a la derrota, no tendrán la capacidad ya de negociar a sus candidatos, y tal vez sea el CEN del PRI el que los elija, para que no se repita el error de julio.
En ese sentido figuran en la ciudad ya algunos nombres que pudieran surgir de un momento a otro para suceder en el cargo al alcalde Benjamín Galván Gómez, cuyo mandato terminará en septiembre del próximo año, es decir, en 14 meses.
Entre ellos figuran de nueva cuenta los que aspiraban a la candidatura a la diputación federal. Sin importar el orden están Daniel Peña, José Manuel Suárez López, Héctor Canales, Rosa María Alvarado, Ramiro Ramos, Carlos Montiel, y otra cantidad que conforme pase el tiempo, irán surgiendo.
Aunque ello dependería también de quien sea el nuevo dirigente en esta ciudad, empresa a la que el PRI deberá tener mucho cuidado al momento del nombramiento, y aunque falta tiempo para ello, creo que deberá ser un político de cepa que surja de una extraña combinación entre la experiencia de Arnulfo Tejada Lara, la popularidad de Horacio Garza Garza, la enjundia de Ramiro Ramos, y la experiencia de Arturo Cortés Villada. ¿Habrá alguien que reúna esas características? Eso lo veremos en los próximos días, tal vez.
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En lo que respecta al PAN, en la ceremonia de entrega de la carta de mayoría que los consejeros del IFE y los representantes de los partidos políticos le entregaron a Glafiro Salinas Mendiola como diputado federal electo, vi al ya legislador en un tono muy mesurado, tranquilo y sencillo.
No se adelantó a los acontecimientos ni cantó victoria; solo dijo que trabajaría para regresarle al pueblo que le dio, y que es la oportunidad a él y a su partido, el PAN, de hacer mejor las cosas y de regresarle al pueblo lo que es del pueblo, la confianza en las instituciones y un mejor futuro para quienes habitamos en esta atribulada y mancillada ciudad.
Y aunque hay movimiento al interior de ese partido, aún no hay aspirantes claros para los cargos que el próximo año se disputarán en las 21 regidurías, las tres diputaciones locales y la alcaldía. Antes se tendrá que renovar el comité directivo local, por lo que Carlos Bulás tendrá que dejar la dirigencia, no por la necesidad obligada de los comicios, sino porque sui ciclo ya se cumplió, y posiblemente el próximo mes sea renovado el comité directivo en ese partido.
Para ello, ya se apuntan varios tiradores para dirigir ese partido. Uno de ellos es Oscar Villa, quien ha manifestado desde hace tiempo ese deseo; además de Agustín Chapa, el empresario Estebané, Enrique Rivas Cuellar y otros cuyos nombres escaparon al momento de redactar estos comentarios.
Cada uno de ellos representa un grupo en particular, por lo que pienso que una vez que de manera extraoficial inicie la disputa para las elecciones del 2013, las diferencias grupales y las fracturas provocadas por el choque de intereses que estuvieron a punto de hacer añicos ese partido, al que salvó el triunfo electoral del uno de julio, deberán desaparecer, de lo contrario la contundencia del triunfo histórico obtenido, podría se flor de un solo día.
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Hasta mañana
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